martes, 23 de marzo de 2010

RETRATO DE UN HOMBRE INMADURO - Luis Landero



Título: Retrato de un hombre inmaduro
Autor: Luis Landero Durán (Alburquerque, Badajoz, España, 1948)
Año de publicación: 2009
Edición: Tusquets, colección Andanzas
Páginas: 240





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En la habitación de un hospital, y en el curso de la que muy probablemente sea su última noche en este mundo, un hombre de unos 65 años le cuenta a alguien, y también a sí mismo, la historia de su vida. Dejándose llevar por el azar de la memoria y la fluidez de su propio relato, va y viene en el tiempo, rescatando, con no poco humor, las pequeñas y más significativas aventuras que vivió y que vio vivir. Porque a este hombre le ha gustado mirar siempre el espectáculo del mundo tanto o más que participar en él. Pero, como todos, conoció el amor, el sabor agridulce de la libertad, el poder, el horror, la belleza, la amistad, el absurdo, la doble conciencia y, en fin, todos los ingredientes de que está hecha la vida. Y no sólo cuenta, sino que al hilo de cada episodio busca algún sentido al viejo misterio de vivir, ahora que no hay tiempo ya de engañarse ni de rectificar. Como quien manipula las piezas para formar un puzzle, se enlazan el rápido curso vital y los remansos reflexivos, el bullir inagotable de personajes y peripecias casi siempre cómicas o kafkianas, para trazar el perfil de un hombre sesudo y a la vez infantil, responsable y a la vez arbitrario, bueno a la vez que inmoral: un retrato del hombre contemporáneo.


Por fin voy a dedicar un espacio en este blog a uno de mis autores favoritos, Luis Landero. De hecho considero que él es el autor español más interesante de los que siguen con vida (aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que, desafortunadamente, Delibes ya no se encuentra en esta lista).
Su última obra, "Retrato de un hombre inmaduro", es una novela muy especial. Aunque, bien pensado, no será tan especial cuando este adjetivo se puede aplicar a cada uno de los textos de Landero.
En la que será la última noche de su vida un hombre sin nombre se desnuda ante un desconocido. Durante un ininterrumpido monólogo el moribundo relata su historia, una historia sin presentación ni trama y cuyo desenlace se encuentra ya muy próximo. En lo que sería una visión muy personal de "Cinco horas con Mario", el individuo se auto-analiza. Comenta a grandes rasgos su infancia, sus vivencias, su concepción del mundo. Pero lo hace de forma mínima, ilustrando siempre sus palabras con ejemplos de la vida cotidiana de los que ha sido testigo.
Ahora podría ponerme profundo e indicar que el protagonista de esta obra no tiene nombre precisamente porque tiene todos los nombres. Que con él el autor pretende analizar al hombre tipo de nuestra civilización, un hombre que pasa por la vida como espectador, no como protagonista, de todos los sucesos extraordinarios que ocurren continuamente a su alrededor. Pero, claro, para decir esto no tengo la necesidad de leerme el libro, me habría bastado con el texto de contraportada. "Retrato de un hombre inmaduro" es más que eso. Landero construye un protagonista contradictorio, a ratos exagerado o moderado, amable y cruel, sensato e inconsciente. Es tanta la humanidad que desprende este personaje que es imposible no empatizar con él. Entiéndaseme esto, no digo que lleguemos a alegrarnos de sus éxitos ni a apesadumbrarnos con sus penas. Esta no es una novela de aventuras. Aquí no hay triunfos ni fracasos. Este libro de lo que habla es de la vida en perspectiva, la de todos los días, donde los grandes extremos quedan finalmente difuminados por la mediocridad.
No sé si ha quedado claro lo que pretendía expresar. Quizás sea mejor recurrir al tópico de que esta es una novela de aprendizaje (¿acaso no lo son todas?).
Siento parecer demasiado extasiado al hablar de este libro, pero es que siento devoción por Landero. Es uno de los contadísimos autores que no me ha decepcionado nunca. Lo conocí ya tarde y de rebote. En un taller de escritura al que asistía hace tiempo el profesor nos recomendó una única lectura en todo el curso. Se trataba de "El guitarrista". Lo devoré en una sola tarde. A la tarde siguiente, por supuesto, comencé con "Juegos de la edad tardía", su primera novela y la más reconocida.
No sé qué puedo decir de Landero que no se haya dicho ya. Es cierto que su estilo está muy influenciado por el de Cervantes, pero es que escribe novela en español: es imposible que no se asomé don Miguel en sus letras. Por otro lado esta característica no puedo considerarla un punto débil. Hace poco publiqué un artículo en otro blog. En él comentaba una novela en la que el autor, deliberadamente, intentaba imitar el estilo cervantino más clásico. El resultado fue, a mi entender, un despropósito. Reflexionando sobre esto llegué a la conclusión de que este estilo, por cómodo, es realmente pegadizo: muchos autores, en algún momento, se sienten tentados a escribir de esta manera. Pero hay que ser muy bueno para que salga bien. Cuando afirmo esto lo que quiero decir es que hay que saber qué respetar, qué adaptar, qué sacrificar y hay que disponer de recursos suficientes para hacerlo. Luis Landero es, sin lugar a dudas, uno de los pocos que se salvan. Y lo hace de largo.
Regreso a la novela de hoy.
Respecto a la estructura de "Retrato de un hombre inmaduro" lo primero que se observa es que no respeta un orden cronológico sino, más bien, uno temático. El moribundo habla de su relación con las mujeres, presenta una historia determinada para demostrarlo y esta historia las va enlazando con otras. El lector no tiene por qué sentirse perdido en ningún momento ya que en ningún momento el autor pretende guiarlo a ningún sitio. Sólo se le presentan historias que de tan normales se convierten en excepcionales para que las compare con las propias.
Landero ata períodos distintos separados en el espacio y en el tiempo, pero comunes. Con un hábil empleo de la elipsis se encarga de que ninguna de las pequeñas tramas concluya. Sólo desemboca en otra.
Para acabar confesaré que no he quedado nada complacido con este artículo. He intentado transmitir las sensaciones que provoca la lectura de este libro y he fracasado. Pero también creo que no lo podría haber hecho mejor, así que lo publico tal cual. Por favor, léanse esta novela. Entenderán mejor todo lo que he querido decir.


Puntuación: 97 sobre 100

lunes, 15 de marzo de 2010

GAME OVER



Título: Game Over 10 años (haciendo el imbécil)
Autor: Marc Rollán Serrano (1981) & Isaac Viana Tapias (Barcelona, España, 1977)
Año de publicación: 2009
Edición: Autoedición
Páginas: 115, prólogo + 7 partes + epílogo


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¿Es Isako tan nintendero como grita en el programa? ¿Es cierto que FunSpot compra compulsivamente Dreamcasts? ¿Saeba ha jugado a todos esos RPG´s japoneses tan raros, o forma parte del personaje? ¿Qué voz se esconde detrás de la corresponsal de Madrid?
Todas estas curiosidades y muchas más, amén de la biografía oficial del supergrupo, es lo que encontraréis en GAME OVER, 10 AÑOS (haciendo el imbécil).
Humor, acción, amor y drama en este repaso a diez años de programa satírico sobre videojuegos de la mano de sus hacedores. Todo lo que nunca quisiste saber sobre Game Over ahora en un práctico formato analógico para leer en el váter. O para al menos usarlo de papel higiénico.



Hoy voy a confesar una de mis mayores aficiones: los videojuegos. Y no es que lo haya querido ocultar hasta ahora, ni mucho menos, es que no ha habido lugar. A fin de cuentas este blog habla sobre literatura y, aunque es muy cierto que muchos videojuegos tienen historias y personajes más trabajados y mejor contados que muchas novelas (la saga completa de Metal Gear, sin ir más lejos), consideré oportuno limitar mis artículos a la letra impresa. Ya existen millones de páginas web dedicadas al ocio electrónico.
Hoy por fin tengo la oportunidad. Tengo un libro que comentar, aunque es muy poco lo que voy a decir del libro en sí. Ahora, como viene siendo habitual, hará una retrospectiva de mi relación con los videojuegos, aunque ya aviso que no es nada excepcional.
Yo, entre los doce y los veinte años, seguí muy de cerca este mundo. Participé en aquella mítica guerra entre Mega Drive y Super Nintendo (a pesar de los pesares seré seguero mientras viva), compré todas las revistas que sacaban del género, me alquilaba un juego diferente cada fin de semana, etcétera. Luego, la verdad, dejé todo aquello muy abandonado. Aún tenía la última consola (con el desmoronamiento de Sega me tuve que pasar a PlayStation) pero ya no seguía tan de cerca noticias y lanzamientos. Esto fue así hasta que hace un par de años descubrí un nuevo fenómeno: los podcast de videojuegos. Para el que no lo sepa (si es que alguien no lo sabe) los podcast son clips de audio, normalmente en formato MP3, que se cuelgan en internet para que, de manera gratuita, cualquiera pueda descargarlos y escucharlos. Algunos son grabaciones de radio de emisoras nacionales y locales (se nota mucho porque tienen mejores medios y están realizados con una notable profesionalidad), y otros están grabados por sencillos aficionados. En mi tiempo, años atrás, fui seguidor del único programa de radio que se emitía a nivel nacional en España, el legendario Game 40, de manera que para mi reenganche al mundillo opté por su heredero espiritual, Blade 94.6, un programa que en su momento se emitía por Radio Sabadell. Consiguió actualizarme. El problema es que, cuando me escuché el archivo que tenían disponible, me empezó a saber a poco. No era más que una hora semanal y a la semana invertía unas quince horas en desplazamientos de mi casa al trabajo. Me puse entonces a buscar por la red otros podcast que acompañaran al Blade. Estuve probando varios y algunos los llegué a seguir durante varias semanas, pero el listón estaba demasiado alto y abandoné la mayoría.
Hasta que, de forma completamente casual, conocí Game Over. Me llamó la atención porque era también un programa de radio de una emisora local, en este caso Radio Despí, porque era el podcast más veterano de todos y porque trataban el tema en clave de humor. Me descargué un programa, me lo escuché y reaccioné como ha reaccionado el 99% de las personas que lo han escuchado por vez primera:
¡¡PERO QUÉ COJONES ES ESTO!!
Me parecieron un panda de trolls que no hacían otra cosa más que decir burrada tras burrada durante dos horas. A punto estuve de dejar de escuchar ese primer programa y borrarlo de mi reproductor, pero no lo hice. La siguiente semana, no sé si por morbo o por masoquismo (¿acaso el masoquismo no es un tipo de morbo?) volví a descargarlo. Y también la otra, y la otra, y la otra. Hoy hace ya más de un año de mi estreno. No sólo soy un rendido fan de esta panda de impresentables sino que he promocionado el programa entre mis conocidos (que reaccionaron igual que yo). Me he escuchado todos los programas antiguos que tiene colgados en su web: http://www.portalgameover.com/ (en lo que es una paradoja temporal, durante un año he vivido cerca de seis años de GO) y, por último, el sábado pasado asistí en directo a su último programa, emitido desde la feria de videojuegos clásicos RETROMADRID 2010. Les compré el libro que se autoeditaron para conmemorar sus diez años en antena, libro que voy a comentar a partir de ahora.
No me queda mucho espacio, pero tampoco es mucho lo que tengo que decir. No me explayaré porque no es literatura. Tampoco es periodismo, es sólo algo escrito en exclusiva para fans. La historia del programa, un puñado de anécdotas, agradecimientos y mucho material gráfico. Puestos a pedir ojalá el libro fuera más completo. Ojalá se hablara más sobre los miembros, colaboradores y ex-colaboradores (¿qué es del gran Yuri? ¿Cómo van sus planes de dominación mundial a través del wrestling?), ojalá más miembros del equipo hubieran escrito en él (echo en falta un capítulo escrito por Saeba y otro dedicado al M.U.S.G.O.)...
Perp me da igual. Este libro me ha hecho pasar una tarde fabulosa. Sin embargo, a la hora de poner una nota no es al libro al que voy a puntuar sino al mismo programa.
Y valoramos este programa como:

Imprescindible

Posdata. El texto de la contraportada miente. No se revela quién era la corresponsal en Madrid. Isako, he comprado el libro, así que me debes una respuesta.

viernes, 19 de febrero de 2010

LA CARRETERA - Cormac McCarthy





Título: La carretera
Autor: Cormac McCarthy (Providence, Rhode Island, USA, 1933)
Año de publicación: 2006
Título original: The Road
Edición: Debolsillo, primera edición, diciembre 2009
Traducción: Luis Murillo Fort
Páginas: 210





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En un mundo apocalíptico donde llueve ceniza, sin animales ni plantas, un hombre y un chico cruzan a pie el territorio estadounidense en dirección al sur. El hambre es mucho más que una preocupación diaria: es la medida de todas las cosas. Las bandas de caníbales asolan el país. si es que así se puede llamar a este yermo donde solo la barbarie ha echado raíces. El amor de un padre por su hijo, sin embargo, es la única luz de un mundo que ha perdido a sus dioses. Quizá el fuego de la civilización no se haya apagado para siempre.


Un padre y un hijo siguen una carretera rumbo al sur, varios años después del fin del mundo. Todo está muerto, menos ellos. Cuando se encuentran con algún otro superviviente del holocausto desconfían, se esconden, echan mano de su pistola. Porque en este mundo de después del final el ser humano ya no es un animal social. Ahora todos son enemigos, todos son rivales en la encarnizada batalla por la supervivencia. Con el cielo tapado por la ceniza ya no hay sol. Nada crece, nada sobrevive. La mayor parte de los hombres vivos han tenido que caer en el canibalismo, pues apenas hay otra cosa que echarse a la boca salvo a ellos mismos. Sólo unos pocos mantienen la integridad, conservan la luz. Y así, en un mundo que se termina cada día más, un padre y un hijo siguen una carretera rumbo al sur. La novela de la que hablaré hoy, "La carretera", de Cormac McCarthy, es una novela difícil y de la que es muy sencillo hacerse ideas equivocadas. Porque el autor no teoriza sobre cómo se reacomodaría la sociedad después de un hipotético apocalipsis. Tampoco es una novela de acción, donde los buenos tengan que protegerse de los malos (en alguna página web he visto que la clasificaban como una novela de zombies; nada más lejos), pues no es sólo que no haya buenos y malos, sólo víctimas, es que la acción es mínima (todavía no he podido ver la película homónima pero, de verdad, la conversión me parece harto complicada). No es una anti-utopía. No es Mad Max, como podría parecer. ¿Qué es entonces "La carretera"?
Pues es una obra agotadora cuya lectura nos va a dejar para el arrastre. Y no porque sea arduo el comprender el texto (afortunadamente no está escrita por Joyce). Es porque la historia que nos cuenta nos situará al límite de nuestras fuerzas, de nuestra cordura.. Es una novela muy cruda que nos hará desesperar y nos aterrorizará, precisamente porque esto es algo que los protagonistas no se pueden permitir. ¿Cómo logra esto McCarthy? Convirtiendo al lector en una víctima más de la situación. Lo que voy a escribir a continuación podría ser considerado spoiler, de manera que si alguien desea leer esta obra y prefiere descubrir sus recovecos por sí mismo, es mejor que deje este artículo ahora. Lo que sigue está pensado exclusivamente para los que ya se han leído el libro o han visto la película. Retomo.
¿Cómo logra esto McCarthy? Convirtiendo al lector en una víctima más de la situación. Al igual que el resto de los personajes que aparecen en las páginas de esta novela, no llegamos a saber nunca qué ha ocurrido, cómo hemos llegado a esto. Al principio nos lo planteamos, nos hacemos nuestras composiciones de lugar, pero luego ya todo nos la suda. Llega un momento en el que lo único que nos importa es que sólo nos quedan un par de latas de fruta confitada en el carrito, en que vamos a tener que atravesar un desierto de ceniza en el que no hay nada, en que no sabemos qué es lo que nos vamos a encontrar al final de la carretera y en que ¿qué es ese ruido que se escucha a lo lejos? No puedo considerar que esta obra sea una novela de temática apocalíptica. A no ser que entendamos que, en gran parte del mundo, el apocalipsis es ahora. Apocalypse Now. La epopeya de este padre y este hijo sin nombre en los Estados Unidos del futuro (suponiendo que sean los USA, ya que en este libro no hay nombres) es la epopeya de un padre y un hijo sin nombre en la Etiopía (Sudán, Haití, Bangla Desh,...) del presente. Es la historia de cómo el hambre y la más completa ausencia de esperanza puede animalizar la condición humana. Cómo el hambre puede ser el único impulso que mueva nuestros pies cuando ya no tenemos razón alguna para seguir respirando.
Por supuesto Cormac McCarthy nos presenta también una historia de generosidad y de sacrificios, pero sin héroes. El padre lucha por la supervivencia del hijo porque sabe que es lo único que le queda. Ni su pasado, ni sus recuerdos, ni su cuerpo enfermo. Si lo pierde perderá su último destello de esperanza y no volverá a levantarse cuando caiga. Pero es humano. Cuando entra sólo a explorar una granja y encuentra un bocado comestible, se lo come. Si encuentra un segundo bocado se lo guarda para el hijo. Me parece muy acertado cómo está construido el personaje del padre, pero más acertado me parece el hijo. Es un niño que no ha tenido infancia (no llegó a conocer el mundo de sus padres), que no tiene la chispa de esperanza de su progenitor pero que, por otro lado, tiene toda la compasión que el padre ha tenido que sacrificar para salvarse. Resultan escalofriantemente conmovedoras las conversaciones que mantienen ambos. Siempre cortas, siempre prudentes, nunca tiernas. Esas pocas líneas que comparten funcionan como un juego de miradas cinematográfico. Sin que nos digan qué es lo que sienten lo comprendemos sin dificultad.
Para finalizar, una obra intensa que deja sin aliento. Una obra que nos pone frente a la realidad que tienen que soportar miles de personas todos los días. Una obra que nos muestra que donde hay hambre no hay valentía, ni heroísmo, ni dignidad, ni esperanza ni nada más.


Puntuación: 90 sobre 100

domingo, 17 de enero de 2010

PROBABLEMENTE DIOS NO EXISTE - Gabriel García Voltà & Joan Carles Marset




Título: Probablemente dios no existe
Autor: Gabriel García Voltá & Joan Carles Marset
Año de publicación: 2009
Edición: Editorial Planeta, colección Bronce, primera edición, noviembre 2009
Páginas: 305; prólogo + introducción + 6 partes + notas + bibliografía + índice onomástico


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¿Qué se esconde detrás de la exitosa campaña de autobuses con el lema “PROBABLEMENTE DIOS NO EXISTE. DEJA DE PREOCUPARTE Y DIFRUTA LA VIDA”?
Los ateos del siglo XXI han adoptado como modelo de vida un humanismo materialista inspirado en el conocimiento científico. En esta nueva era de religiones Light y de gurús de dudosa procedencia, el ateo es un ciudadano normal que paga sus impuestos y vive con coherencia según la idea de que Dios no existe y que ello no es motivo de infelicidad sino sencillamente un criterio de sensatez.
Gabriel García Voltà y Joan Carles Marset se sumergen en la filosofía y en la historia del pensamiento ateo para extraer sus fundamentos y presentárselos al lector. Pero no caen en la trampa fácil de hacer un anticlericalismo de barricada. En el libro encontrarás ideas, argumentos, razones y afán clarificador, pero en ocasiones también una crítica mordaz a determinadas afirmaciones que contradicen las evidencias lógicas más elementales
Si crees que no hay vida detrás de la muerte y que nuestras acciones no están investidas de cualidades mágicas, bienvenido al club de los ateos… ¡Y disfruta de la vida!


Hoy voy a hablar de un libro que, desde el mismo momento en el que me enteré de que había sido publicado supe que lo tenía que comprar. Y que lo tenía que leer. Y que lo tendría que comentar aquí. Esto último es sin duda lo más complicado, pues la naturaleza misma de esta obra dificulta su crítica.
“Probablemente dios no existe (deja de preocuparte y disfruta la vida)” es un libro escrito al alimón por Gabriel García Voltà y Joan Carles Marset. Estos dos señores no son filósofos ni tampoco teólogos (que podrían haberlo sido). Uno de ellos es teólogo y el otro historiador. Y sin embargo me parecen los más cualificados para hablar sobre este tema por una sola razón: ambos son ateos. Ateos, con todas las letras, ni escépticos ni agnósticos. Son ateos y eso ya conlleva ciertas responsabilidades para con uno mismo.
Ser ateo no es fácil. No consiste sencillamente en dudar de la existencia de una entidad metafísica y sobrenatural. Es más que eso. Se trata de vencer, mediante el razonamiento, todas las barreras que nuestra cultura impone a nuestra mente desde que somos niños. Partiendo de la base de que las creencias religiosas son irracionales, nuestra sociedad nos las inculca férreamente, llegando al punto de que lo que se considere irracional sea plantearse dudas. Por eso es tan difícil salir del rebaño. Por eso los ateos (los verdaderamente ateos, no esos que dicen: “Yo no me creo lo que cuentan los curas, pero algo tiene que haber”) hemos tenido que liberarnos de esas cadenas utilizando nuestra propia razón (quizás recibiendo un poco de ayuda exterior, de un familiar o de un libro, pero para que calen las ideas uno tiene que empezar liberándose por sí mismo). Entonces el ateo es alguien que ha llegado a sus conclusiones, conclusiones que, a su vez, le han llevado a otras conclusiones. Por ello García Voltà y Marset son tan capaces de escribir este libro. Ser ateo ya es ser filósofo.
Esta obra está compuesta de varias partes, que analizan las etapas de las creencias religiosas, la historia del ateísmo y la confrontación entre fe y razón (entre otras cosas; los últimos capítulos están dedicados a hablar sobre la campaña de los buses ateos que aparecieran en distintas ciudades del mundo a principios de 2009).
Lo primero que conviene recalcar de este libro es que no va a convertir a nadie. No creo que pretenda hacerlo (yo mismo jamás he intentado convertir a nadie a mis ideas) Su función es, más bien (tal y como se anuncia en la portada), reforzar los argumentos de los que ya son ateos cuando algún creyente les discuta su falta de fe. Ya dijo Nietzsche en “Así hablo Zaratustra” (y pido perdón por la inexactitud de la cita, pero mi memoria no da para más): “Si hay alguien en el mundo que sea más ateo que yo, presentádmelo para que pueda aprender de él”.
Los autores nos exponen reflexiones fáciles de seguir que desmontan los argumentos que hemos venido escuchando desde siempre (San Anselmo, Santo Tomás de Aquino, etc.), además de mostrarnos las cuantiosas contradicciones de los textos revelados. Desde la primera página nos dejan claro que científicamente no se puede demostrar ni negar la existencia de dios (de la misma forma que no se puede demostrar ni negar la existencia del Monstruo del Espagueti Volador). Ser ateo no es negar por sistema lo que no se puede negar, es entender que la existencia de dios, además de improbable, es innecesaria para entender el Universo y el hombre.
He dicho ya que las reflexiones que aparecen en estas páginas son fáciles de seguir y quizás no es del todo correcta mi afirmación. Es cierto que los autores exponen sus razonamientos con claridad (y con calma; no avanzan hasta que están seguros de que te ha quedado claro lo que están queriendo decir), pero hay que tener unas nociones básicas de filosofía y de historias de las religiones. Y, sobre todo, hay que tener voluntad. Quien no quiera entender lo que se dice no entenderá.
A nivel personal (y es algo muy personal), lo único que puedo rechazar de lo expuesto en esta obra es la visión extremadamente materialista que tiene de la realidad. Entiendo que los autores se apoyan en la ciencia y que el método científico es el único que puede explicar la naturaleza con ciertas garantías pero, tal y como ya he manifestado anteriormente, yo quiero creer en cosas que no me puede desmenuzar un microscopio. Quiero creer en fantasmas (aunque no creo en la vida después de la muerte), quiero creer en los monstruos, en los marcianos, en el abominable hombre de las nieves. Quiero creer que el manantial que hay en mi pueblo está habitado por perversas ondinas, o que en la carretera que sube al puerto de Guadarrama suele hacer auto-stop la chica de la curva. Quiero creerme todo lo que me cuenta Íker Jiménez, qué cojones. Dicho de otra forma, yo no necesito para nada a dios pero sí necesito la magia. Sé que es irracional y contradictorio, pero si todo fuera siempre racional este mundo sería un soberano coñazo.
Acabando con el libro esta es una lectura más que interesante, muy útil, aunque sólo convencerá a los ya convencidos.

Puntuación: 85 sobre 100

lunes, 14 de diciembre de 2009

SIN NOTICIAS DE GURB - Eduado Mendoza



Título: Sin noticias de Gurb
Autor: Eduardo Mendoza Garriga (Barcelona, España, 1943)
Año de publicación: 1990
Edición: Seix Barral, cuarta edición, febrero 2000
Páginas: 143, nota del autor + 16 días






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«Sin noticias de Gurb es sin duda el libro más excén­trico de cuantos he escrito. No hay en él una sola som­bra de melancolía. Es una mirada sobre el mundo asom­brada, un punto desamparada, pero sin asomo de tra­gedia ni de censura.»




Eduardo Mendoza

Perdido en la Barcelona preolímpica, el extrate -rrestre Gurb pone al servicio de su supervivencia la extraña cualidad de adoptar el aspecto que le plazca. Se pierde con la apariencia de Marta Sánchez, mientras su compañero alienígena inicia la búsqueda en la jun­gla urbana. Por su diario personal vamos conociendo las increíbles peripecias de un extraterrestre en Bar­celona.

En este relato de carácter paródico y satírico la inven­ción de Eduardo Mendoza convierte la Barcelona coti­diana y absurda en el escenario de una carnavalada. Tras las máscaras pintarrajeadas y grotescas se revela el ver­dadero rostro del hombre urbano actual y, tras el estilo literario, la acerada conciencia artística del escritor.

Por fin, después de mucho tiempo, he hecho las paces con Eduardo Mendoza y he vuelto a sus brazos. No ha sido sencilla la reconciliación y aún ha quedado cierta desconfianza por mi parte, pero al menos nuestra relación ya no es tan distante como lo era hasta hace bien poco. Esta mejora ha sido gracias a la novela que comentaré hoy, “Sin noticias de Gurb”.
En este libro vamos a seguir paso a paso las aventuras de un marciano (perdón, quise decir extraterrestre, que los marcianos son una panda de cursis que sólo saben jugar al golf y hablar mal del servicio) de misión en la Tierra que tiene que localizar a Gurb, su compañero perdido. El protagonista, el extraterrestre sin nombre, es una criatura de buenas costumbres (antes de acostarse reza sus oraciones y los domingos va a misa de ocho) que tiene la capacidad de cambiar su forma a voluntad. El alienígena intenta mimetizarse con la sociedad barcelonesa de principio de los noventa, asimilando sus costumbres y su forma de vida sin dejar de buscar a Gurb.
Esta es una novela de humor de las más divertidas que he leído. Siendo una obra española se agradece ese tono de buen humor inglés (lo identifico así porque un mundo en el que ocurren cosas absurdas continuamente pero el narrador o el protagonista las cuenta de forma natural lo asocio automáticamente con los Monty Python, Terry Pratchett, Douglas Adams). Además la estructura de la obra es muy adecuada para la comicidad de la misma (Mendoza se adelantó en muchos años a la creación de Twitter), pues mediante sentencias breves evita tener que alargar las situaciones hasta que dejen de tener gracia. La estructura es la siguiente:

09:35 Gag de cinco líneas.
09:47 Otro gag corto.
10:38 Otro gag corto que puede enlazar o no con los anteriores.
11:54 Un gag un poco más largo donde se desarrolla el efecto.

Todo el libro tiene esta apariencia de cuaderno de bitácora que por un lado permite mucha libertad al autor a la hora de encajar gags y por otro transmite un ritmo muy ligero, pues no se pierde en reflexiones ni se regodea en las situaciones, consiguiendo que el lector no deje de sonreír en ningún momento. Mucho me temo que si esta obra estuviera redactada de una manera más ortodoxa habría perdido casi toda su gracia, convirtiéndose en otro Plutón fiasco verbenero.
Aclararé ahora (porque lo quiero aclarar) la afirmación con la que abrí este artículo. Yo he llegado a ser un fan irredento de Eduardo Mendoza. Desde que le descubrí en la colosal obra titulada “La ciudad de los prodigios” (novela imprescindible que me sigue pareciendo la mejor que se ha escrito en España en los últimos cincuenta años) me convertí en mendocista. Devoré la trilogía del detective sin nombre (“El misterio de la cripta embrujada”, “El laberinto de las aceitunas” y “La aventura del tocador de señoras”), me sumergí en la guerra encubierta entre patronos y proletarios de “La verdad sobre el caso Savolta”, conocí la Venecia mágica de “La isla inaudita” y tuve que para ahí. Lo siento, sé que es una opinión personal y no tengo ninguna intención de argumentarla (entre otras cosas porque ya ha pasado mucho tiempo desde que lo leí y ya no me acuerdo de casi nada), pero “La isla inaudita” me pareció un tostón insuperable, de una magnitud tal que me hizo dejar de leer a Mendoza durante más de cinco años (hasta ahora). Sé que no es justo, que he disfrutado tanto con su literatura que sólo por un desencanto (que además es una novela corta), no debería haber dejado de leerle, pero acabé alargando el reencuentro un año tras otro (me ha ocurrido lo mismo con Saramago después de “Las intermitencias de la muerte”). Supongo que fue simplemente pereza. No sé. El caso es que una persona cercana a mí leyó hace no mucho “La ciudad de los prodigios” y ha caído en la misma fiebre que me embargó a mí años atrás. Esta persona (bueno, mi hermano, para qué cojones tanto misterio) me ha obligado a leer “Sin noticias de Gurb y ha merecido la pena, aquí está de nuevo ese sentido del humor que tanto me hizo reír.
Sin embargo…
Vale, no quería pero voy a tener que decirlo. Como lector he de lamentar el rumbo que Mendoza parece haber decidido tomar. Veo su bibliografía de los últimos años y no veo otra ciudad de los prodigios, no veo esa profundidad ni esa épica que sí aparecía en sus primeras novelas. Lo siento, pero me da la impresión (ojala que sea incorrecta) que él mismo considera que ya tocó techo con esa novela y ahora únicamente se dedica a la comedia ligera. Que se le da muy bien, no puedo afirmar lo contrario, pero su literatura ya no es aquella de la que me enamoré.
Volviendo a “Sin noticias de Gurb”, por si no había quedado claro, es un relato fresco, ágil y muy divertido (no obstante, según el propio autor, es su libro más vendido y uno de los más imitados), pero intrascendente. Tan rápido como se lee se olvida, aunque deja un poso dulce en la memoria.

Puntuación: 72 sobre 100

viernes, 4 de diciembre de 2009

ZIG ZAG - José Carlos Somoza


Título: Zig Zag
Autor: José Carlos Somoza (La Habana, Cuba, 1959)
Año de publicación: 2006
Edición: Random House Mondadori,colección Debolsillo, primera edición, enero 2007
Páginas: 569, Prólogo + 33 capítulos + epílogo + nota del autor



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Elisa Robledo, joven profesora de física teórica, guarda un se­creto terrible. Un secreto que se remonta a diez años atrás, pero que no ha dejado de atormentarla desde entonces. Hasta esa mañana, cuando comprende que tendrá que huir para salvar su vida y que necesitaría la ayuda de su único amigo, un colega de su departamento.Junto a él, Elisa comenzará a recordar las claves de lo sucedidocuando era alumna del prestigioso científico David Blanes, cuyosanálisis, basados en la «teoría de cuerdas», quizá harían posiblecontemplar el pasado de la humanidad, convertirla en testigo dela crucifixión de Cristo o vislumbrar la Tierra en pleno períodoJurásico, pero acabaron ofreciendo un resultado insospechado yescalofriante. » .Ahora, años después, Elisa intentará evitar el peligro letal que se cierne sobre ella y todos los que estuvieron relacionados con aquellos experimentos. Un peligro fruto de una implacable per­secución...Una novela imposible de abandonar hasta la última página, que co­loca al lector frente a las puertas -temibles y fascinantes- del horror.«El inquietante y escalofriante thriller de un escritor atemperado pero implacable para desarrollar historias y describir ambientes tur­badores.»Qué Leer


La novela de la que hablaré a lo largo de este artículo es "Zig Zag", de José Carlos Somoza, un thriller científico escrito en España. Acojona, ¿verdad?

Esta es la historia de Elisa Robledo, una brillante licenciada en física que se incorpora a un proyecto secreto cuyo fin es obtener imágenes del pasado (este dato hubiera preferido no revelarlo porque el autor esconde la finalidad del proyecto hasta bien enfada la novela, pero ya el texto de la contraportada se encarga de destriparlo, así que qué más dá). El grupo de científicos que se reúne para este objetivo logra el éxito, pero despierta a un ser peludo y con dientes que se dedicará a exterminarlos uno a uno y de la forma más horrenda posible. Pasan los años y la protagonista intenta rehacer su vida, pero el monstruo sigue acechando agazapado en las esquinas del tiempo (esta frase es mía) para poder completar su matanza.

Si exponemos la trama de esta forma parecerá que esta historia se ha escrito ya un millón de veces: un grupo de amigos/niños/compañeros que, sin querer, desata un horror que pretende acabar con todos ellos. Después de un enfrentamiento inicial parece que la amenaza remite pero, pasado el tiempo, los supervivientes del grupo tienen que reunirse de nuevo para encarar al susodicho ente en una apocalíptica batalla final. ¿A que no les cuesta nada ponerle un título? Vamos, si Stephen King vive casi en exclusiva de este argumento.

Esta novela es un best-seller al uso. Parte de una idea básica, a la que podríamos denominar "de cuarto de baño" (aquella que se te ocurre en el excusado y piensas: "Oye, pues molaría"). En torno a ella se va construyendo la historia. Los personajes no tienen que ser profundos ni las situaciones originales. No denuncia nada salvo de forma superficial y no pretende nada. Pero da igual porque si la idea central está bien desarrollada y el ritmo es adecuado, la novela funciona.

"Zig Zag" es una novela que cumple. Por un lado la mencionada idea central es muy interesante (la de partida, al menos; aunque es muy poco lo que se sabe de la historia del Cronovisor, este me parece uno de los enigmas más fascinantes del siglo XX). Además, y eso se agradece, el autor nos hace un esbozo de lo que es la física moderna, sobre todo de la tan nombrada "teoría de cuerdas", que se hace muy amena y muy entendible para el lector profano. (Michael Crichton) José Carlos Somoza no es Punset pero se nota que se ha documentado sobre el tema.

La verdad es que es una novela que me ha resultado agradable de leer, a pesar de sus carencias (luego me referiré a ellas). Eso se debe a que Somoza se conoce las reglas del género y las aplica correctamente, haciendo interesante la lectura. Una de ella nos dice que la historia se ha de ir revelando poco a poco para mantener la intriga y que el interés del lector no decaiga hasta el apoteósico final. Esto es así. A pesar de sus más de quinientas páginas esta obra se lee en un pispas porque siempre quieres saber qué es lo que va a ocurrir más adelante. El problema es que Somoza repite hasta la saciedad un recurso que no me parece necesario ("Elisa entró en la cocina y buscó en el armarito de la despensa una lata de champiñones para echarla al estofado SIN IMAGINAR QUE SÓLO FALTABAN DOCE MINUTOS CON CUARENTA Y OCHO SEGUNDOS PARA QUE SU VIDA CAMBIARA PARA SIEMPRE JAMÁS"). Se puede utilizar este efecto un par de veces siempre y cuando el lector no note que están intentado despertar su interés artificialmente, pero aquí se nota. Y mucho.

Tampoco me gustó otro detalle, muy común en este tipo de obras por otro lado. A través de los personajes el autor nos va a explicar, muy despacio para que no nos perdamos, la idea sobre la que se desarrolla la trama. Cuando está seguro de que lo estamos entendiendo todo da un golpe encima de la mesa, le da la vuelta a la historia y nos explica lo que de verdad está ocurriendo muy por encima. Yo agradezco que una novela no me tome por tonto ni me dé bien masticadito todo, pero esto es trampa, puro artificio.

Ese es el gran mal que podemos achacarle a la novela (¿al género?): su enorme artificiosidad. Los personajes son puros estereotipos y no es fácil encariñarse con ninguno de ellos; el mundo en el que se sitúa es bipolar (el bien y el mal no son matices de la realidad, es el BIEN y el MAL); la estrucutra es innecesariamente circular (por cojones tiene que acabar donde empieza), y algunos giros que emplea Somoza en los últimos capítulos se cargan la apariencia de verosimilitud que se intenta mantener en el resto de la obra.

Pero contando esas limitaciones y a pesar de que el autor no muestra ni una chispa de estilo propio, este es uno de los libros construidos para ser megaéxitos de ventas que mejor funciona. Y se lo recomiendo a todo aquel que desee una lectura leve y fácil de digerir.

Puntuación: 65 sobre 100


viernes, 27 de noviembre de 2009

LITERATURA ECUADOR - Freddy Tumbalobos

Este no es artículo al uso. Hoy no voy a hablar del último libro que me he leído si no que voy a anunciar una separación. Desde hace un par de meses abrí un nuevo blog, uno dedicado exclusivamente a narrativa escrita en la República del Ecuador (es por ello que últimamente he escrito reseñas de muchos libros ecuatorianos). He dedicado muchos esfuerzos a esta nueva página (incluso he escaneado los libros que he leído y los he colgado para que cualquiera pueda descargárselo).
Hasta ahora los post que colgué (a razón de uno por semana) los había sacado directamente de este mismo blog, pero ya ha llegado el momento de independizarlo. A partir de ahora los artículos sobre libros ecuatorianos se publicarán exclusivamente en el nuevo blog. He tomado esta decisión porque quiero mantener el ritmo de publicar un artículo a la semana pero no quiero que este blog sea monotemático.
Bueno, no me alargo más. Para los que no lo conozcáis podéis visitar este blog en el siguiente enlace:

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lunes, 23 de noviembre de 2009

MORT - Terry Pratchett


Título: Mort
Autor: Terence David John Pratchett(Beaconsfield, Buckinghamshire, Reino Unido, 1948)
Año de publicación: 1987
Título original: Mort
Edición: Random House Mondadori,
colección Debolsillo, tercera edición, julio 2008

Traducción: Cristina Macia (con la colaboración de Celia Filipetto)
Páginas: 285
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En esta cuarta entrega de la hilarante saga del Mundodisco, Mortimer es un joven soñador y despistado a quien le toca en suerte una inesperada tarea: convertirse en aprendiz de la Muerte y aplicarse en liberar almas de su envoltura carnal. A decir verdad, Mort no está demasiado capacitado para ello, y en una de sus primeras misiones, liberar el alma de una atractiva princesa que está a punto de ser asesinada, decide en su lugar "liberar" el alma del asesino, interfiriendo así en los designios del Destino y provocando el consiguiente desaguisado. Por su parte, la Muerte, habiendo delegado buena parte de su trabajo en Mort, se dedica a beber, jugar a los dados y embarcarse en enrevesadas reflexiones filosóficas...


"Mort" es el cuarto libro de la saga Mundodisco. Como ya he comentado los tres anteriores este artículo será de una extensión inferior a la habitual porque gran parte de lo que puedo decir sobre esta novela ya lo he dicho con las otras.
Mort es un joven desgarbado (Fernando Fernán Gómez lo describiría como un zangolotino, aunque Pratchett prefiere decir de él que parecería que su cuerpo está compuesto en su mayoría de rodillas), hijo de un granjero. Debido a su nula aptitud para las tareas del campo el padre decide buscarle una colocación. La única que encuentra es la de aprendiz de La Muerte. La Muerte, por su parte, está buscando un heredero, alguien para que se case con su hija y a quien legarle su puesto. Encuentra a Mort. La novela nos cuenta cómo Mort aprende el oficio y cómo en su primera salida en solitario pone en peligro la naturaleza misma de la realidad, situación que no hará otra cosa que complicar.
Como ya he repetido en los post que he dedicado a las otras obras del autor, esta es una lectura realmente divertida. Los personajes son muy carismáticos (pos supuesto la palma se la lleva La Muerte, pero el protagonista es de los mejores personajes que han aparecido en la saga), las situaciones son hilarantes y, por encima de todo, la forma de escribir de Pratchett es muy cómica. La manera en la que describe los lugares y los personajes, los símiles, los continuos juegos de palabra (no quiero ni imaginar la terrorífica tarea que debe ser para la traductora adaptar este texto al castellano, aunque lo hace también como siempre), todo esta construido para arrancar una carcajada al lector.
Sin embargo…
Me duele decirlo porque me lo he pasado muy bien leyendo "Mort", pero esta obra tiene un "sin embargo". Su problema es que lo que nos narra es lo de siempre:
Personaje insignificante/perdedor/patán que se convierte en aprendiz de un oficio especial (hechicero, bruja, muerte). Dicho personaje, por accidente, desencadena un Apocalipsis. Hay viajes con los que vamos conociendo la geografía del Disco y acaba con un Gran Hechizo hecho en la Universidad Invisible.
Supongo que no es algo muy reprochable. No creo que alguien que se compre una novela de Ferry Pratchett lo haga esperando algo distinto a eso, pero la sensación de deja vù afea la experiencia de leer esta obra.
Honestamente no me queda mucho que añadir para estirar el artículo. Si acaso diré que Rincewind hace un cameo, y eso le hace subir la nota.

Puntuación: 78 sobre 100

domingo, 1 de noviembre de 2009

HISTORIAS ESPECTRALES - Edgar Allan García


Titulo: Historias espectrales
Autor: Edgar Allan García (Guayaquil, Ecuador, 1959)
Año de publicación: 2006
Edición: Alfaguara, serie Roja, primera reimpresión, marzo 2007
Páginas: 140, prólogo + 15 cuentos + estudio



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Luego del enorme éxito conseguido por Leyendas del Ecuador, aquí está lo que podríamos llamar una continuación para lectores jóvenes y adultos. En esta ocasión, Edgar Allan García ha logrado recrear espacios y personajes que a más de uno le pondrá la piel de gallina y le helará la sangre, por lo que recomendamos que la mayoría de estas historias no se lean de noche, ni mucho menos a solas, a menos que se consideren muy valientes.
Los mitos, leyendas y cuentos de este libro, y su intensidad, son una gran enseñanza sobre el Ecuador profundo, alimentado desde siempre de magia y misterio. Estamos convencidos de que este libro se convertirá en un verdadero clásico de la literatura infantil.

Hoy me toca comentar el último de los libros de relatos de los que me traje de mi reciente viaje a Quito. Todos los libros ecuatorianos que comentaré desde ahora hasta dentro de bastante tiempo serán novelas. Y el broche con el que cerraré este ciclo (ciclo que abarca “Leyendas y tradiciones quiteñas”, “Novelitas ecuatorianas” y “Estampas de mi ciudad”) es inmejorable. El libro del que voy a hablar a continuación me ha parecido el más ameno y el más regular.

“Historias espectrales” es una colección de cuentos cortos, ambientados en distintas localizaciones dentro de la República del Ecuador (considero un gran acierto el situar cada uno de ellos en su correspondiente lugar antes de comenzar cada historia), en los que se narran leyendas populares. La colección en sí está dedicada a un pueblo juvenil aunque no por ello se debería esperar que el autor se haya comedido con la atmósfera. Un claro ejemplo es el cuento titulado “El Supay”, digo heredero del mejor Lovecraft. Sí es cierto que aunque un fondo tenebroso fluye bajo la superficie de la mayor parte de los relatos García esquiva mostrarnos imágenes truculentas o situaciones realmente desagradables. Por ello, aunque en determinados momentos podemos sentirnos agobiados por la ambientación de algún cuento determinado (he de volver a referirme a “El Supay”; además de ser el cuento más largo es el más escalofriante y conseguido), hemos de decir que no son relatos de terror. Y me queda claro que no lo son porque el autor no lo ha querido. Si hubiera decidido desarrollar las historias por ese camino seguro que lo habría podido hacer, aunque la calidad del conjunto de la obra habría mermado.
“Historias espectrales” se puede considerar la continuación directa de la obra que dio a conocer al autor al gran público: “Leyendas del Ecuador”. No puedo hablar mucho de ese libro porque no lo he leído, pero lo conozco porque hay colgadas en la web unas grabaciones de audio que son, ni más ni menos, narraciones/representaciones de algunos de los relatos del libro mencionado. Para mí fue bastante como para que me sonara el nombre del autor (un nombre muy fácil de recordar y muy apropiado, pues su estilo a la hora de escribir recuerda bastante a Poe). Por lo que he podido comparar “Leyendas del Ecuador” e “Historias espectrales”, los cuentos que aparecen en este último parecen descartes del anterior, los cuales, por su temática, merecieron figurar en una obra diferente. Porque, si bien lo que diferencia ambos libros es que en el primero se cuentas leyendas más generales de estas tierras mientras que “Historias espectrales” está dedicada a aquellas que tienen relación con lo sobrenatural (algunas, que el último de los cuentos, “Bella Aurora”, sólo nos muestra cómo eran los festejos taurinos en el Quito colonial), el nexo de unión es la forma tan particular de narrar y reescribir las tradiciones populares que tiene Edgar Allan García. Uno de los cuentos que escuché de “Leyendas del Ecuador” es el titulado “El Yavirac”. Me resultó una historia muy interesante, un ejercicio de imaginación en el que el autor fusionaba elementos y formas tomadas de “Las mil y una noches” con el ambiente propio del fin del incario. No fue hasta después que me di cuenta que lo que me había contado García en ese cuento era la popular tradición de “La olla del Panecillo”, una de las más conocidas del Ecuador.
Lo mismo ocurre con esta obra. Sólo hay que buscar un poquito para encontrar que la base de los cuentos de este libro están ahí, que desde hace años se asustan a los niños de Zámbiza con la aparición de la Piedra yumba o que todo el mundo sabe que entre los muros de alguna vieja casona el Alamor hay una mujer emparedada esperando que la encuentren. La virtud del autor está en construir un clima de fábula alrededor de sus historias.
Sobre el estilo sólo pudo decir que García sabe adecuarlo perfectamente a lo que pide cada uno de sus relatos. Si el cuento está narrado por un anciano a un grupo de niños el estilo será sencillo, suave y el narrador salpicará su discurso con canciones y poemillas. Si la historia la cuentan los herederos de Naún Briones (me basta que aparezca este nombre en texto para que despierte mi interés; próximamente releeré y comentaré “Polvo y Ceniza”, de Eliécer Cárdenas, una de mis novelas favoritas), el tono será repetitivo, monótono, truculento y desordenado, como si realmente fuera un bandido analfabeto el que lo estuviera contando.
En fin, una colección de cuentos muy grata aunque algo escasa, ya que la mayor parte de ellos se despacha en un par de páginas. De hecho me gustan mucho los hiperbreves (los que están bien hechos, que algunos autores se escudan con la excusa de la economía de palabras para justificar su pereza), pero algunos de estos cuentos pedían, a mi entender, una mayor profundidad.

Puntuación: 88 sobre 100


lunes, 19 de octubre de 2009

VILLA DIAMANTE - Boris Izaguirre


Título: Villa Diamante
Autor: Boris Rodolfo Izaguirre Lobo (Caracas, Venezuela, 1965)
Año de publicación: 2007
Edición: Booket, Planeta, quinta impresión, febrero 2009
Páginas: 524, 25 capítulos




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Dos hermanas, Irene y Ana Elisa, se asoman a un destino cruel que llevará sus vidas por sen­das paralelas en medio de un país asolado por diferentes dictaduras, pero próspero e ingenuo. Al comienzo de los años cuarenta, Ana Elisa sueña con perdurar en el tiempo a través de una casa que la haga eterna. Deberá convencer a un arquitecto del otro lado del océano para conver­tirla en símbolo de un amor empeñado en sub­sistir a pesar de la vileza y del miedo. Entre todos los grandiosos y humanos personajes de esta crónica dramática, se erige Villa Diamante, el monumento misterioso e impenetrable; el sím­bolo de una vida.
Borís Izaguirre se consagra con esta novela como un excepcional narrador, capaz de recrear con un estilo deslumbrante toda una época.


Hoy dedicaré este artículo a “Villa Diamante”, de Boris Izaguirre, finalista del Premio Planeta de 2007.
Tras una presentación tan estándar vamos al tema. Comenzaré con lo más obvio, lo que pensaría cualquiera cuando va a leer por primera vez un libro de Boris Izaguirre. ¿Merecerá la pena? ¿No será una pérdida de tiempo? ¿Será Boris un escritor de verdad o es un tío que vende libros porque sale por la tele?
Después de leer esta novela he de decir que no escribe mal, no.
Esta obra arranca en la Caracas de los años treinta, cuando las divisas atraídas por los yacimientos de petróleo auguraban un próspero futuro para toda Venezuela. Ana Irene y Ana Elisa son las dos hijas del matrimonio Guerra. Viven cómodamente en una mansión del oeste de la ciudad, al amparo del régimen de turno. Pero toda la felicidad se trunca el día en el que dicho régimen cae. Finalmente las dos hermanas quedan al cuidado de sus vecinos, los Uzcátegui. Ana Irene, la mayor, la más bella, es trabajada por la matriarca de la familia, Graciela Uzcátegui, para convertirse en la nuera perfecta. Ana Elisa, por su parte, tiene que buscarse su propio lugar en el mundo, un mundo hostil para los no elegidos.
En realidad esta es la historia de Ana Elisa, de cómo pasa de ser una huérfana de buena familia pero ignorada por la alta sociedad caraqueña a ser un cisne admirado por todos por su elegancia y su saber hacer.
Bueno, creo que la trama puede resultar reconocible, ¿no? Vamos, no voy a caer en prejuicios tontos sólo por el hecho de que El autor haya escrito guiones de telenovelas venezolanas, pero es que el mismo molde que da forma a todas ellas se encuentra presente en esta “Villa Diamante”: la niña apenada de familia rica venida a menos, quien tiene que forjarse un carácter; la madrastra bella y malvada; la ambientación en mansiones de la alta sociedad… Pero hasta aquí, tampoco nos pasemos. Si toda la novela hubiera estado cortada por el mismo patrón dudo mucho que hubiera sido capaz de acabármela. Boris es consciente de que este es su libro, que sólo tiene que responder ante el lector y no ante una piara de directivos de un canal de televisión, y va más lejos, mucho más lejos. Mientras los sufrimientos de la típica heroína de TV pasan porque no es aceptada y su amor es obstaculizado por la mala, a Ana Elisa la joden a base de bien durante toda la primera mitad de la novela.
Como decía, aunque el planteamiento de la obra es muy de culebrón, Boris Izaguirre ha empleado como faro para construir el mundo en el que esta se desenvuelve “La casa de los espíritus”, de Isabel Allende. Y se nota.
La época en la que se desarrolla la historia es, sobre todo, la de la dictadura de Pérez Jiménez, y esta se nos presenta muy detallada. Esta ambientación es, sin duda, lo mejor de la novela, pues hace que el lector se interese y acuda a un libro de historia (eso si existe todavía algún libro de historia que no se haya tragado la Wikipedia) para conocer más de cerca de los personajes reales. Es una gozada, ya digo, pues nos expone los esplendores y las truculencias de un enorme espejismo, el de la Inmensa Venezuela, y nos lo expone con grandes dosis de crítica social y de esa ironía tan característica del autor.
Vamos ahora a la peor parte de la novela con diferencia. “Villa Diamante” es un claro ejemplo de cómo un ritmo mal planificado puede estropear una obra que podría haber aspirado a más (y no me refiero en cuanto a premios; otro día hablamos sobre lo que opino del Premio Planeta). Hay ocasiones en las que la trama avanza muy poco a poco. Por ejemplo, en la primera parte de la novela, cuando la protagonista es una niña, pasan las páginas y no pasa nada de interés. Después Ana Elisa se marcha para Trinidad y todo se precipita. Soy consciente de que Boris no ha querido escribir una historia de amor (detalle que aplaudo), pero después del tiempo que le dedica antes a Mariano Uzcátegui, un personaje que promete mucho pero que se queda siempre en nada, pasa de largo a través de la relación entre Elisa y Hugo. Pero literalmente. Ahora es la ayudante de Joan y una página después está felizmente casada y en el camino de regreso. No sé si será aposta, pero da la impresión de que por pereza al autor no le importa cargarse la verosimilitud.
Abundan también las subtramas que son callejones sin salida. No aportan nada a la historia. Parece evidente que se tratan de recuerdos personales de Boris Izaguirre insertados a las bravas en la novela.
Hablemos ahora de los personajes. A pesar de lo que pueda parecer leyendo la contraportada, sólo hay una protagonista. Durante toda la obra la única función de Irene, la hermana guapa, es ejercer de contraste frente a las desventuras de Ana Elisa. Pero no por ello cae mal. Ni bien tampoco, la verdad.
La propia protagonista me parece un personaje desaprovechado. Crece bastante a lo largo de la historia, pero siempre da la impresión de que podría haber llegado a más.
Podríamos hablar también largo y tendido sobre Graciela Uzcátegui, sin duda el personaje favorito para Boris de todos los que nos presenta, pero tampoco me parece una creación muy original. Otra cosa es referirnos a Pedro Suárez. Este es un personaje que atrae toda la atención del lector cuando aparece, aunque primero se tiene que ganar su puesto (no me queda claro que sea el mismo antes que después del viaje a Trinidad de Elisa; antes es un inspector de policía que tiene que investigar un supuesto asesinato; después es un verdugo de Pérez Jiménez y uno de los hombres más influyentes de su régimen. Eso sí, funciona estupendamente para integrar la historia de la familia con la de la Inmensa Venezuela).
En fin, una novela bien escrita pero lastrado por su ritmo. Del montón.

Puntuación: 62 sobre 100


miércoles, 23 de septiembre de 2009

LA VERDADERA HISTORIA DEL CLUB BILDERBERG - Daniel Estulin


Título: La verdadera historia del Club Bilderberg
Autor: Daniel Estulin
Año de publicación: 2005
Título original: The True Story of the Bilderberg Club
Edición: E-book
Traducción: Ignacio Tofiño y Marta-Ingrid Rebón
Páginas: 208, Prólogo + Introducción + Esclavitud Total + Llamamiento a la acción + 3 apéndices + Notas



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Durante los últimos cincuenta años, un selecto grupo de políticos, empresarios, banqueros y poderosos en general se ha reunido secretamente para tomar las grandes decisiones que mueven el mundo.
Si quieren saber quién mueve los hilos tras la fachada de los organismos internacionales conocidos, no lo dude: lea este libro.
Aun a riesgo de su vida y bienestar, el intrépido Daniel Estulin ha sido la única persona que ha logrado romper el muro de silencio que rodea las reuniones del club más exclusivo y peligroso de la historia.
¿Por qué un centenar de las personas más poderosas del mundo se reúnen en secreto cada año durante cuatro días?
¿Por qué los medios de comunicación no informan de ello?
¿Qué vínculos existen entre el Club Bilderberg y los servicios secretos
occidentales?
¿Cuál es el plan del Club Bilderberg para el futuro de la humanidad?



Seré sincero. No sé qué actitud tomar respecto a este libro. No sé si realmente somos marionetas guiadas por una siniestra sociedad secreta formada por banqueros y magnates de las finanzas o si hemos llegado al punto de que no necesitamos pruebas para defender las teorías más estrafalarias. Soy consciente de que alguien intenta manipularme desde las sombras, pero no tengo del todo claro si se trata del megavillano David Rockefeller o del autor de esta obra, Daniel Estulin.

Lo cierto es que la lectura de este ha causado efecto en mi forma de pensar. Si hace un mes alguien me hubiera preguntado si creía que el mundo era gobernado por un puñado de hijos de puta que pretenden convertirnos a todos en sus esclavos, habría contestado que probablemente sí. Hoy mismo ya no lo tendría tan claro.
Expondré brevemente el tema para el que no esté familiarizado con todo este asunto de la conspiración Bilderberg.
En el año 1954 el príncipe Bernardo de los Países Bajos patrocinó una reunión con las personalidades más sobresalientes de las finanzas a nivel internacional en el hotel Bilderberg, en la localidad holandesa de Oosterbeckl. Fue tal el éxito de la reunión que desde entonces se ha repetido todos lo años, en una localización distinta y secreta. En estos cónclaves clandestinos se trazan los planes para la dominación absoluta de la humanidad. Control que, de alguna manera, ya han conseguido sus miembros, pues están en sus manos los bancos y las multinacionales, los medios de comunicación de masas, los suministros de hidrocarburos, los dirigentes políticos de todos los partidos del espectro, las fuerzas de seguridad y los ejércitos estatales y supraestatales, la ONU, la OTAN, el Mi6, la CIA, el FBI, el Banco Mundial, el FMI, la Unión Europea, el Tribunal Penal Internacional, las familias reales europeas y Esperanza Aguirre.
En este libro Estulin nos adelanta los planes futuros de estos individuos, entre los que se encuentra la globalización total a través de la eliminación de las fronteras (el Tratado de Libre Comercio como primer paso para crear la Unión Panamericana), la fusión de las monedas y el fin del dinero en efectivo (cuando todas nuestras transacciones sean electrónicas más fácil será rastrear nuestros hábitos, además de que si nos convertimos en enemigos del Sistema con un sencillo clic nos pueden dejar con una mano delante y otra detrás), el aborregamiento progresivo de la sociedad a través de lavados de cerebro (me resulta muy apropiado el ejemplo que señala el autor en referencia a las campañas anti-tabaco, en el sentido de que hace sólo cinco años nadie te miraba mal si encendías un cigarro en el Metro y hoy eso sería impensable) para acabar con la implantación, voluntaria o no, de chips de localización e información a toda la población mundial, logrando así el fin del individualismo y la construcción de un inmenso ejército de esclavos eficaces.
Para Daniel Estulin el Mundo Feliz que nos presentó Aldous Huxley está a la vuelta de la esquina.
Asusta comprobar que, después de los casi cinco años que han pasado desde que se publicó el libro, algunas de las profecías que realiza el autor se han cumplido a rajatabla. En el 2005 una crisis tan demoledora como esta en la que sobrevivimos era prácticamente inconcebible. Sin embargo Estulin la describe en todas sus etapas y con todas sus consecuencias, como si hubiera leído el guión de la película antes de que fuera rodada.
Todo esto está muy bien, pero ahora empiezan los palos.
Hay muchas cosas que me cantan.
La primera y más evidente es que el autor dice que los grandes directivos de los principales grupos editoriales del mundo pertenecen a Bilderberg… y su libro lo publica Planeta, esa editorial pequeñita cuya independencia ha sido probada en infinitas ocasiones (léase esto último con un rictus de sarcasmo).
También canta el hecho de que, mientras que todo el libro es una denuncia a la globalización y a la manipulación de los poderosos, el autor la CAGUE al final condenando la labor de las ONG´s (y eso no lo critico, pues la labor de muchas de ellas es nefasta), rechazando los movimientos ecologistas, haciendo apología del patriotismo radical, del libre tráfico de armas, de la Asociación Nacional del Rifle y de las milicias urbanas (esas pandas de chiflados de ideología neonazi que hacen entrenamiento militar para defender a la patria de amenazas invisibles). Será que mi cerebro ya ha sido lavado, secado y planchado por las fuerzas del mal, pero ni apoyaré jamás lo que me dice Estulin que he de apoyar ni me termino de creer insinuaciones como la de que en el caso Watergate Nixon fuera la víctima inocente. Será eso o será que el autor no es tan libre como dice que es y todo este libro no es más que desinformación en vena para despistarnos y que miremos hacia el lado incorrecto de la realidad.
Como ven es muy fácil encontrar conspiraciones hasta debajo de las piedras.
Lo peor de todo es que el libro es aburrido y está mal escrito. Es inconexo, reiterativo y abruma con un montón de datos estériles. Si hubiera estado mejor organizado las ideas que defiende podrían resultas más atractivas, pero así es un coñazo. Además Estulin no para de repetirnos que es un mártir voluntario por la causa de la libertad y que todos los días se juega el cuello por nosotros.
Ahora pueden sospechar que critico tanto esta obra porque este blog está patrocinado por Bilderberg…
Señor Rockefeller, si está leyendo esto que sepa que acepto donaciones.

Puntuación: 37 sobre 100



miércoles, 16 de septiembre de 2009

ESTAMPAS DE MI CIUDAD (QUINTA SERIE) - Alfonso García Muñoz


Título: Estampas de mi ciudad
Autor: Alfonso García Muñoz (Quito, Ecuador, 1906)
Año de publicación: 1981
Edición: Autoedición
Páginas: 186, Preámbulo + 23 capítulos





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"...Y este es el primero de sus méritos: la agudeza y fecundidad de su espíritu observador. Cuantos han escrito sobre costumbres quiteñas populares no han pasado de una docena de artícu­los. No han encontrado más asuntos ni han pe­netrado en todos los campos de observación. Bien es verdad que, con el cambio de costumbres y con la amplitud de la ciudad tentacular, que es Quito, se han multiplicado los objetos y los temas de estudio... ".
11.. .Su vis cómica no es menos digna de en­comio. El pueblo habla en las páginas de sus li­bros, con esa abundancia de modismos que for­man lo que tiene de llamativo el folclor. Los diálogos están tomados del natural. Si el arte los puliera, como pudiera hacerlo, perderían el encanto que tiene el habla popular. El mérito está en enlazarlos en la narración de modo que no se observe que el escritor adrede los conserva con su ingenuo primitivismo, obteniendo de ellos toda la gracia que encierran.
"... Los aficionados a la lingüística, que son muchos en América y aún en el Ecuador, encon­trarán en ESTAMPAS DE MI CIUDAD un arsenal abundante para extraer modismos, giros popula­res, ecuatorianismos, quiteñismos, que son tan apreciados y que tanto se utilizan en la compara­ción de dialectos y en la depuración del idioma de Castilla.
".. .Además de este servicio a las letras sus libros presentan otro muy valioso; en ellos que­dan estampadas dramáticamente nuestras cos­tumbres. Lo que no se encuentra en las obras de historia, serias y clásicas, se hallará en ellos...".
Nicolás Jiménez

El libro del que hoy hablaré, "Estampas de mi ciudad" de Alfonso García Muñoz, es una colección de relatos breves de carácter cómico que pretende mostrar situaciones y personajes típicos de la ciudad de Quito. De hecho la mayoría de estos relatos rinden homenaje al famoso chulla quiteño, una figura que podríamos considerar equivalente a la del pícaro de la tradición española. Este es un individuo que se dedica a buscarse la vida. Se caracteriza por una sempiterna comicidad no exente de un fondo de amargura y por un, pese a todo, rigor ético cuyas fronteras jamás traspasa. Dicho de otra forma, es un personaje de ficción que puede estar basado en un tipo social pero que, sin duda, ha sido idealizado por la literatura, el cine y la música popular. Lo mismito que el pícaro, en resumen.
Por lo que he entendido en el prólogo del libro los relatos de los que está compuesto fueron publicados en "El Comercio", diario del que Alfonso García Muñoz era colaborador. Posteriormente el mismo autor se encargó de recopilar todos sus escritos y publicarlos en Bogotá en una colección de series (la obra que estoy comentando corresponde con la quinta serie).
No he leído ninguno de los otros libros auto-publicados por el autor pero entiendo que la selección no ha sido planificada ya que no hay unidad ni relación entre las diferentes historias más allá de que estén todas ambientadas en la capital de Ecuador y que muchos de los relatos están narrados en primera persona por Evaristo, álter ego del autor. Evaristo es un pobre diablo con ínfulas intelectuales, un hombre que intenta sobrevivir con dignidad en una ciudad que quiere conservar su esencia añeja pero que está siendo transformada por obra y milagro de San Petróleo. Esta casado con Jesusa, una mujer de la calle (en el buen sentido de la expresión, si es que existe uno malo), deslenguada e impaciente pero cargada de esa sabiduría popular que se presupone a las verduleras. En algún capítulo parece que Evaristo trabaja en una oficina, en otros que se dedica a hacer chapuzas de lo que salga y en otros que hace las veces de amo de casa y es su Jesusa la que trabaja vendiendo joyas. Suele ser un personaje sobrepasado por los acontecimientos (acontecimientos que en numerosas ocasiones tienen el nombre de su mujer), a través del cual vamos conociendo mejor el corazón que late dentro de la gran ciudad. Las pinceladas pueden ser amables en unas ocasiones, trágicas en otras, pero siempre hay espacio para la ironía y los juegos de palabras. De lo que se desprende de sus opiniones es que el autor es un nostálgico del Quito en blanco y negro. Aunque intenta asimilar los cambios con humorismos siempre queda aquel regusto de que todo tiempo pasado fue mejor.
En este libro abunda la crítica social. Todos los relatos tienen si no una moraleja sí una queja, tanto a las convenciones sociales que impiden el progreso de los ciudadanos, como de las corruptelas de políticos y gobernantes, lacra endémica en ese país. Mención aparte merecen las páginas que dedica a los caciques y tenientes políticos de las provincias en el relato titulado "Caciques de aldea", uno de los más memorables del libro. También habla de las injusticias que sufren los indios, del injusto reparto de la nueva riqueza y de los pobres que malviven en su misma ciudad. García Muñoz ofrece siempre soluciones para arreglar su mundo, unas más utópicas que otras. El problema es que el tono general de la obra puede confundir al lector y no sabe si las críticas son en serio o no. Esto es algo que a mí me pasa con los cómicos ecuatorianos. Voy a poner un ejemplo que vi una vez en un vídeo del famoso humorista Carlos Michelena y que me parece que justifica mi afirmación:
Estamos en un parque y Michelena, con la cara pintada de blanco, representa su actuación rodeado por un corro de gente. El cómico se caracteriza vagamente como un preso (no recuerdo si se pone la típica camisa a rayas o un gorro), pone voz de falsete y hace su monólogo (no soy capaz de acordarme del gag, sólo sé que no me resultó muy divertido).
El público se descojona de la risa, Michelena se endereza, se quita el disfraz y, con su propia voz, dice:
-¿Les ha hecho gracia? Claro. Se nota que ninguno de ustedes ha estado en la cárcel. Pues que sepan que la vida del preso es muy dura…
Es como si un amigo te cuenta un chiste, te ríes y el amigo te echa una bronca por reírte.
Esa sensación es habitual al leer este libro. Algunas situaciones son ingeniosas pero de alguna forma García Muñoz quiere que te sientas culpable por permitir que esas situaciones ocurran.
Vale, no creo que sea incompatible el sentido del humor con la crítica social pero la verdad es que, personalmente, estoy acostumbrado a otro tipo de humor, uno políticamente incorrecto.
Otro detalle que me canta es que a menudo repite trucos, como esos finales del tipo todo fue un sueño (que se pueden justificar en el relato titulado "Soñar no cuesta nada" pero nunca en el llamado "¡Viva el carnaval!") o las apariciones del personaje del gringo, bastante repulsivo.
Lo que no se puede negar es que el retrato que hace de Quito es muy vivo. No sólo en las descripciones sino también en la forma de hablar de sus habitantes. Me refiero a los modismos que emplea y al uso de la proverbial sal quiteña.
Este es un libro recomendable para los que quieran conocer (o recuperar) una ciudad en un período muy concreto, el de la aparición del petróleo, cuando Quito se estaba transformando a pasos tímidos en la ciudad que es hoy.
Pero el que se quiera reír con estos cuentos, ya le aviso, con "Estampas de mi ciudad" no se va a partir el ojete, no.

Pûntuación: 59 sobre 100



sábado, 5 de septiembre de 2009

LÍRICO Y PROFUNDO (IÍ) - Guillermo Aguirre


Título: Lírico y profundo
Autor: Guillermo Aguirre (Argentina, 1941)
Año de publicación: 2006
Edición: LibrosEnRed E-book
Páginas: 233, Prólogo + 13 partes + Epílogo + Referencias + Acerca del autor + Editorial LibrosEnRed
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No tiene texto en contraportada
Como adelanté en el anterior artículo voy a comenzar hoy haciendo una reflexión de las mías. Para ello lo que haré será reducir la historia que conté anteriormente a su esqueleto. Veamos.
Un "aventurero" descubre, él sólo y de manera fortuita, un tesoro de cuya existencia nadie tenía conocimiento. Casualmente las características de este tesoro se ajustan con las de otro tesoro mítico venerado por una secta (una secta con mucho dinero y mucha influencia a nivel mundial, todo sea dicho). Este aventurero sólo le notifica el descubrimiento a un amigo pertenece a esa misma secta. El conocido moviliza sus contactos y la secta subvenciona una expedición, pero finalmente el aventurero no revela el lugar del tesoro.
Un año más tarde el aventurero y su amigo convencen al gobierno ecuatoriano para financiar otra expedición. De nuevo el aventurero se enfurruña cuando ya estaba dispuesto y los lleva a una entrada falsa.
Pasan los años y se organiza otra, en este caso una mega-expedición internacional que moviliza a expertos de todo el mundo de las más diversas disciplinas (incluidos murcielólogos; ¿cómo puede alguien ser murcielólogo y que no se le caiga la cara de vergüenza?), a una celebridad interplanetaria e incluso a un miembro del gobierno de la República del Ecuador. Ofrecen al aventurero fortuna y reconocimiento a cambio de que, esta vez sí, los lleve hasta la cueva correcta, pero él únicamente exige algo que sabe que no le van a conceder, el control absoluto de la expedición.
Hoy día el emplazamiento sigue siendo secreto, después de los ríos de tinta que se han escrito sobre el tema, del dineral que se ha invertido y de la cantidad de personas que se han jugado la vida por localizarlo.
Si lo contemplamos de esta forma el misterio de la Cueva de los Tayos es uno de los que tienen menos posibilidades de ser ciertos de cuantos he conocido y no son pocos). Definitivamente Moricz es un caradura que se inventó una historia inverosímil para ganar algo de dinero embaucando a una secta de crédulos. La bola de nieve fue haciéndose más grande de lo que esperaba y hubo un momento en el que no la pudo parar, así que se dedicó a tirar balones fuera y afirmar que la entrada era un secreto para que no le tildaran de estafador. Sin embargo…
Sin embargo, si me preguntan si yo creo que realmente hay un tesoro oculto en una cueva perdida de la Cordillera del Cóndor diré que sí. Ciegamente. Y estos son los motivos que me hacen creer:
Primero porque la historia es fascinante y, como ya comenté en el artículo de "El oro de los dioses", yo estoy dispuesto a creer en todo aquello que haga del mundo un lugar más mágico, más misterioso.
El segundo motivo por el que creo en la veracidad del relato del húngaro es porque todos los personajes que se han visto involucrados en él han quedado marcados de para siempre. Juan Moricz dedicó el resto de su vida a buscar tesoros perdidos en las montañas aunque esta vez en forma de yacimientos. Llegó a ser uno de los más importantes empresarios mineros de Ecuador. Por su parte, Julio Goyén Aguado, después de su primera visita a la cueva, se interesó por la espeleología. Como ya dije fundó el Centro Argentino de Espeleología y exploró grutas en todo el mundo. El ingeniero Stan Hall después de su fallida expedición de 1976 no ha dejado ni de creer ni de investigar sobre el tema. Tanto es así que hace pocos años publicó un libro donde exponía sus investigaciones y sus cálculos sobre la ubicación del acceso secreto. El propio Neil Armstrong, un hombre famoso por la parquedad y contención de sus declaraciones, llegó a afirmar que la experiencia que vivió en el interior de la tierra fue más impactante en su vida que la que vivió en su misión a la Luna. Casi nada.
La tercera razón me parece la más importante de todas, y es la labor del autor. Guillermo Aguirre destila en cada una de las líneas que escribe ríos de honestidad. Sin carambolas extrañas del azar nos expone todos los sucesos con una sencillez y una lógica tal que el lector no puede poner en duda sus palabras. Juan Moricz no revela la entrada secreta pero no porque sea un estafador si no porque no se daban las condiciones mínimas de seguridad que se deberían exigir para que un descubrimiento de esta envergadura, que podría trastocar para siempre todas las nociones que tenemos sobre el hombre y el universo, no sea pasto de huaqueros o del Museo Británico. Me pongo en su piel y yo habría hecho lo mismo.
Y esto cuando hablamos de Moricz, de quien, a fin de cuentas, podemos albergar alguna sospecha sobre su honorabilidad. Pero si el texto nos deja claro que si Julio Goyén Aguado afirma haber estado en la cámara del tesoro, Julio Goyén Aguado ha estado en la cámara del tesoro. Fin de la discusión. Y no es porque yo lo digo y punto. Animo a todo el mundo a que adquiera esta obra y se la lea. No verán en la semblanza de Goyén ni la más mínima sombra de cinismo o de hipocresía. Ni siquiera es necesario haberle conocido en persona para saber que fue un hombre honrado y consecuente con su ética como los ha habido pocos. Tengo que felicitar a Guillermo Aguirre por haber sido capaz de transmitir este carácter sin hacer que el personaje sea frío o inhumano.
Esto no ocurre solamente en este caso. Todo el libro está redactado con oficio pero sin artificios, algo completamente inusual en un autor novel (al menos no me consta que sea profesional; no he localizado ninguna otra obra suya). Es capaz de despertar el interés del lector en cada momento, pero sin utilizar trucos ni medias palabras. Lamento repetirme tanto pero un tema como este se presta para ser muy fantasioso (que se lo digan a von Däniken) y, sin embargo, se nota sinceridad en cada una de las páginas.
También como biografía es un gran obra, siempre teniendo en cuenta que está escrita por un amigo. Nunca nos pinta una faceta desagradable del personaje biografiado. Y Goyén Aguado no es un personaje, fue una persona de carne y hueso, por lo que supongo que, por muy virtuoso que fuera, alguna falla de carácter habrá tenido. Pero Aguirre ha sido sabio al escoger el tono de la obra. Julio Goyén Aguado no es un personaje público. Ni siquiera es conocido más allá del círculo que le trató en vida. Así el autor nos lo ha presentado someramente pero nos ha dado lo que realmente esperábamos de este libro: la verdad sobre el misterio de la Cueva de los Tayos. De hecho se podrían separar los capítulos biográficos de los dedicados a las expediciones en la selva y tendríamos dos libros diferentes y perfectamente legibles. Ni qué decir tiene que al integrarlos compone un libro redondo.
No digo más, que ya he alargado de sobra este artículo. Sólo me queda felicitar a don Guillermo Aguirre por lo bien que ha saldado la deuda con su amigo. Enhorabuena.
Puntuación: 92 sobre 100
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