domingo, 30 de agosto de 2009

NOVELITAS ECUATORIANAS - Juan León Mera


Título: Novelitas ecuatorianas
Autor: Juan León Mera Martínez (Ambato, Ecuador, 1832)
Año de publicación: 1909
Edición: Libresa, colección Antares, primera edición 1999
Páginas: 253, Estudio introductorio + Algunos juicios críticos + Cronología + Bibliografía recomendada + Temas para trabajo de los estudiantes + 5 novelitas



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(Novelitas ecuatorianas) pretenden reflejar una época, muestran las costumbres del lugar fielmente trasladadas y pintan seres que podrían ser el Juan de la esquina o el Pedro de la vecindad... el primer brote espontáneo de relato nacional, porque ya intenso, ya maduro, ya de mayor trascendencia, devendría en "novela de costumbres", es decir novela del lugar, relato propio.

Rodrigo Pachano Lalama

Novelistas y narradores



Hoy hablaré de un libro de relatos escrito por Juan León Mera, conocido por ser autor de, entre otras cosas, la letra del himno nacional de la República del Ecuador.
Esta obra, “Novelitas ecuatorianas”, está compuesta de seis historias. Dado que son sólo seis lo que voy a hacer es dedicar un pequeño comentario a cada una de ellas.

Entre dos tías y un tío
Sin duda este es el mejor relato de la colección. Trata de una huérfana que está al cuidado de su ruin tía. Bueno, ella y su herencia, que es hija de un héroe de la independencia. Ella está enamorada de un campesino joven y trabajador, pero pobre, por lo que su tía se opone al casamiento.
No sé hasta qué punto se puede considerar a Juan León Mera como un autor romántico (o tardo romántico, en cualquier caso), aunque es evidente que toda la obra, no sólo este relato, están muy influenciada por esta corriente. En este cuento no falta nada: el amor infortunado, los paisajes agrestes y tormentosos, la tragedia… En el momento de la lectura de este cuento me encontré leyendo a Bécquer, y eso en ningún caso puede ser criticable.

Porque soy cristiano
Con un título semejante me esperaba el típico cuento proselitista pero, afortunadamente, no es así. En esta historia nos encontramos en la época de las guerras civiles posteriores a la independencia. Un soldado enfermo es obligado a alistarse en una leva forzosa y queda al mando de un capitán chusquero que le amenaza, le agrede y le acaba mutilando. Pasa el tiempo y el ex soldado tiene la oportunidad de vengarse del capitán.
Este relato tiene moraleja, al igual que la mayoría de los que le acompañan, pero no afea mucho el resultado.

Un matrimonio inconveniente
Esta es la novela más larga y también la más difícil de leer. Y no porque sea pesada, que el autor sabe lo que hace. Es porque el tema ha quedado muy anticuado. Un hombre viudo y buen católico tiene una hija en edad casadera, la cual es pretendida por un joven galante, bien parecido y bien situado, de trato agradable y honrado a carta cabal. Sin embargo el padre no está conforme con el matrimonio por la gran lacra que tiene su futuro yerno: el susodicho es ateo. Finalmente el matrimonio se produce y la felicidad inicial se trunca con los primeros apuros económicos, ya que el yerno se derrumba al no tener un firme sustento moral donde agarrarse.
Hay que ponerse en situación para evaluar esta historia. Nos encontramos a finales del siglo XIX, donde la moral era un tema más considerado que ahora, y en América, donde incluso hoy en día la moral cristiana tiene mucho más arraigo que en el viejo continente. Pero no nos engañemos, las tesis que defiende el autor en este relato ya eran antiguallas en el momento de su publicación. Pero insisto, formalmente es impecable y ni siquiera cuando el carca del padre se enrolla en sus disquisiciones moralistas se convierte en un relato pesado.

Historieta
Las tres últimas novelitas son muy breves. En esta, a través de las palabras de un viejo indio que llevaba una existencia cómoda y que ahora malvive como siervo, nos encontramos con la tragedia de los pueblos de la serranía, ahogados por diezmos, priostazgos y la corrupción de funcionarios y curas.
Este relato adelanta lo que luego sería conocido como realismo social o indigenista, que tan maravillosamente trabajó Jorge Icaza en la inmortal “Huasipungo”.

Un recuerdo y unos versos
De este hay muy poco que decir. El propio autor (se supone que es el propio autor) nos recuerda un suceso que ocurrió hace algún tiempo, cuando ayudó a una joven enamorada a escribir un poema para su esquivo amante.
Un tanto intrascendente pero se resuelve en pocas páginas.

Una mañana en los Andes
Una comitiva, entre la que se encuentra el narrador, asciende a una elevación de los Andes accidentales para contemplar la salida del sol.
Todo el cuento es un cuadro en el Juan León Mera hace gala de sus excepcionales dotes a la hora de describir. No hay sombra de trama pero no lo necesita. Es una gozada mirar a través de los ojos del autor la magnificencia del paisaje ecuatoriano.

Estas son las novelitas presentadas en este libro. Todas ellas comparten algunos trazos comunes, como el hecho de estar situadas en los alrededores de la ciudad de Ambato, el afán de retratar las costumbres de un tiempo y un lugar, el valor ejemplarizante que suele concluir en una moraleja y su toque fatalista más propio de los autores románticos (el autor hablaba de estos relatos como de cuadros costumbristas y no me parece una definición descabellada, pero sigo pensando que estos cuentos tiene más que ver con el Romanticismo que con el Realismo).
Juan León Mera es un autor con mucho oficio a pesar de las pocas obras que nos legó. Escribe con mucha agilidad y eso hace que su obra se puede leer sin ningún problema, a pesar de lo mal que han envejecido algunos de los temas que trata. Quizás si la selección de cuentos fuera más amplia habría podido ser incluso odiosa, pero por suerte es una experiencia breve y grata.

Puntuación: 77 sobre 100

viernes, 28 de agosto de 2009

EL ORO DE LOS INCAS - Clive Cussler


Título: El oro de los incas
Autor: Clive Eric Cussler (Aurora, Illinois, USA, 1931)
Año de publicación: 1994
Título original: Inca Gold
Edición: E-book
Traducción: Daniel Aguirre Oteiza
Páginas: 411, 61 capítulos + epílogo + postscriptum

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Dirk Pitt vuelve para enfrentarse a su aventura mas espectacular e impactante. La trama gira en torno a la busqueda de una antiguo tesoro, los secretos de una civilizacion perdida y las de una organizacion criminal. En 1578, el legendario sir Francis Drake captura un galeon espanol con un cargamento de oro y plata de origen Inca y descubre un tesoro de incalculable valor. El galeon de Drake zozobra y solo un hombre logra sobrevivir. Cuatro siglos mas tarde, Dirk Pitt slava la vida a unos arqueologos que investigan en Los Andes peruanos. A raiz de ello, se ve arrastrado a un torbellino de perispecias espeluznantes y a un mundo criptico rodeado de oscuridad y muerte en las profundidades de la selva.

Comenzaré este artículo con una reflexión. Es lugar común que el escritor tiene pánico al pliego en blanco. Pues bien, los pliegos en blanco le deben tener pánico a Clive Cussler.
Algo que siempre he oído también y que he podido comprobar desde que abrí este blog es que es mucho más fácil escribir una crítica negativa que una positiva. Es cierto. Y esta crítica se va a escribir sola. Tanto es así que ya he comenzado a escribirla y aún me faltan unas diez páginas para concluir la novela…
Está bien. Seré bueno y seguiré las reglas. La acabaré antes de seguir criticándola. Quién sabe, a lo mejor se arregla…
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No, no se arregla, ya lo puedo confirmar.
Veamos de qué va esto.
Dirk Pitt, un submarinista aventurero, acude al rescate de unos arqueólogos en el fondo de una poza sagrada para el pueblo chachapoyas, en Perú. Ya que está, aprovecha para acabar con una panda de guerrilleros que en realidad resultan ser ladrones de tumbas. Ya que está, decide ponerse a buscar (y a encontrar, por supuesto) una reliquia sagrada de los incas. Ya que está, se pone a buscar el inmenso tesoro que escondió de la rapiña española el bueno del inca Huáscar. Ya que está, desmantela una organización internacional de traficantes de arte. Y ya que está, descubre un río subterráneo que permitirá regar los desiertos del norte de USA y sur de México para convertirlos en un vergel.
Le golpean, le disparan, intentan ahogarle, le secuestran a la churri… Pero Pitt siempre tiene una sonrisa y una frase ingeniosa en los labios.
Dirk Pitt ha conseguido sustituir en mi imaginario al propio Sherlock Holmes como el personaje más insufrible de la literatura universal. Sin embargo, mientras que sir Arthur Conan Doyle odiaba a Holmes estoy seguro de que Clive Cussler estaría dispuesto a hacerle una estatua a su héroe. Una estatua y una mamada, si tuviera la oportunidad.
No, no tiene ningún carisma, por mucho que se empeñe el autor. Es un chulillo de mierda y cada momento esperas que alguien por fin le vuele las pelotas.
Pero es que el resto de los personajes no son mejores. Los villanos son todos de opereta, muy astutos y muy estúpidos según le interese al autor; las heroínas (porque el pichabrava de Pitt las conquista a pares) son un par de floreros clónicos, imposibles de distinguir por otra cosa que no sea su oficio; los amigos/ayudantes igualmente deberían carecer de nombre y ser designados únicamente por su función. Y eso por no hablar de Al Giordino. No quiero hablar de Al Giordino, por favor…
Más cosas, más, que esto tira sólo.
Comencé este post con una reflexión sobre el miedo a la página en blanco que dicen padecer muchos autores. Pues a Cussler no le ocurre eso, lo puedo garantizar. El tío se pone a arrejuntar letras y no para. Ves que una de las aventuras ha llegado a su conclusión lógica, pero el autor mete una página más. Sorprende pero te lees esa página de relleno. Pero detrás de ella viene otra, y luego otra, y así hasta el infinito. Este señor no conoce ni de oídas el concepto de elipsis narrativa. Ejemplo: los protagonistas consiguen un helicóptero y escapan de la Ciudad de los Muertos (¿qué se creían, que un libro como este no iba a tener una "Ciudad de los Muertos"?). Los malos tienen helicópteros de sobra, así que les persiguen. Después de todos los sucesos precedentes el lector se encuentra ya fatigado y sólo espera que la persecución sea breve. Error. Cussler se detiene en todo, lo mismo nos explica cómo funciona un helicóptero que nos transcribe la conversación entre Pitt y los tripulantes del barco de la ANS, o cómo se desenvuelve la batalla y fuga paso a paso a paso a paso…
No sólo es en ese momento, es que entre aventurilla y aventurilla, en un sinfín de rodeos, nos cuenta cosas que no tienen ninguna importancia para el desarrollo de la historia y abre caminos que no llegan a ningún lado.
Esa incapacidad para ahorrar palabras (más que tijeras este texto necesita una motosierra) hace que para ser una novela de aventuras "El oro de los incas" sea un libro increíblemente aburrido.
En un artículo anterior, el que dediqué a "Cien años de soledad", referí la sensación que me invadió en el momento de mi primera lectura de la obra de García Márquez, sensación que se podría resumir en la expresión: "¡Ah!, ¿pero esto se puede hacer?". Vale, pues he vuelto a sentir lo mismo leyendo esta novela. Muchas veces he leído críticas encendidas de libros o de películas porque los hechos históricos a los que se referían eran incorrectos y/o falsos. Yo les daba a esas críticas un valor relativo, ya que al disfrutar de una obra de ficción prefiero fijarme en la trama, el ambiente, el estilo y los personajes y no tanto en la fidelidad histórica. Ah, pero es que este libro habla de los incas y este es un tema que conozco. Ahora resulta que el pérfido bastardo Atahualpa quiso apoderarse del reino de su hermano, el bueno de Huáscar, y este tuvo que esconder su tesoro para que no cayera en manos de los conquistadores españoles. Este es sólo uno de los despropósitos que salpican la novela.
Voy a ir acabando, así que seré rápido.
Este libro, entre otras cosas, nos enseña que el yanqui es el único pueblo honrado y respetable, no como los peruanos y los mexicanos, que son corruptos, sucios e inútiles.
Los puntos que le doy a esta obra por encima de cero se deben a que el autor fue capaz de escribir su nombre sin cometer faltas ortográficas y porque, al menos, no es nada pretenciosa (que aprenda Dan Brown).
Puntuación: 7 sobre 100

martes, 25 de agosto de 2009

EL JUEGO DEL ÁNGEL - Carlos Ruiz Zafón


Título: El juego del ángel
Autor: Carlos Ruiz Zafón (Barcelona, España, 1964)
Año de publicación: 2008
Edición: Planeta, 1ª edición, abril 2008
Páginas: 667, 91 + epílogo






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En la turbulenta Barcelona de los años 20 un joven escritor obsesionado con un amor imposible recibe la oferta de un misterioso editor para escribir un libro como no ha existido nunca, a cambio de una fortuna y, tal vez, mucho más.
Con estilo deslumbrante e impecable precisión narrativa, el autor de La Sombra del Viento nos transporta de nuevo a la Barcelona del Cementerio de los Libros Olvidados para ofrecernos una gran aventura de intriga, romance y tragedia, a través de un laberinto de secretos donde el embrujo de los libros, la pasión y la amistad se conjugan en un relato magistral.

Atención. Procedo a escribir el resumen de la novela "El juego del ángel". Lo aviso primero porque no va a ser el típico resumen de solapa que se resuelve en un par de líneas. Va a ser un resumen más completo que lo habitual en este blog. Intentaré no reventar ningún detalle de la trama pero puede ser que facilite demasiada información para un futuro lector de la obra así que advertido queda.
La historia arranca con la primera oportunidad que recibe David Martín, el chico de los recados de un periódico de segunda categoría para escribir de forma semiprofesional. Nos encontramos en la Barcelona de los años 20 (del siglo XX, por supuesto), una ciudad que se está industrializando y modernizando a patadas (sería el escenario perfecto para un cuento de Dickens). Seremos testigos de cómo el protagonista se va haciendo un nombre (pequeño pero nombre) entre los autores de la época, de cómo pasa a escribir con seudónimo novelas de crimen y misterio en una editorial de libros de saldo, de cómo voluntariamente ejerce de negro por amor en la novela de su mejor amigo, un patricio de la alta sociedad barcelonesa, de cómo su vida se hunde en la mierda y de cómo se encuentra con el editor Andreas Corelli, su salvador y también su verdugo. Corelli le pide que trabaje en exclusiva para él escribiendo un libro muy especial. A cambio le ofrece una suma enorme de dinero además de su propia salvación. Martín acepta porque, dada su situación, no se puede permitir rechazar el trato, pero no se fía del extraño editor. Conforme avanza la trama va descubriendo detalles cuando menos intrigantes de su mecenas. También descubre que él no ha sido el primero en recibir ese mismo encargo, que el anterior inquilino de su casa, el abogado Diego Marlasca, echó su vida por la borda y perdió la razón intentando acabar el libro que necesitaba Corelli.
Bueno, creo que con esto será suficiente. Ahora me toca a mí explicar por qué he dedicado casi la mitad del artículo en exponer el argumento de la novela cuando normalmente no suelo dedicar demasiado espacio a este aspecto (y eso cuando lo hago, que si el texto de contraportada me parece suficiente ni siquiera lo pongo).
El problema es que "El juego del ángel" tiene muchas cosas en común con la anterior novela de Carlos Ruiz Zafón, "La sombra del viento". Y no estoy hablando del escenario, del cementerio de los libros olvidados, de la familia Sempere, de los recursos que emplea de novela gótica… No me refiero a eso. Me refiero a que es una gran novela, una muy buena novela, pero que estaba predestinada al éxito de masas, por lo que el autor ha tenido que sacrificar algunas cosas. Ha sacrificado un estilo propio (al leer a Ruiz Zafón me es imposible no recordar sus referentes: Eduardo Mendoza, Juan Manuel de Prada o Antonio Muñoz Molina) y nunca es demasiado osado a la hora de resolver las tramas. Insisto en que me parece un autor excelente y que sus obras no son como esas novelas vacías y bobaliconas con argumentos más que masticados que se exponen en los escaparates de las grandes superficies. No es así pero, al igual que todos los best sellers se leen de un plumazo y, por lo mismo, se olvidan así de rápido. Por lo menos a mí me pasa, y me da mucho coraje. Soy capaz de recordar bodrios que leí hace diez años pero me declaro incapaz de decir sobre qué iba "La sombra del viento". De hecho mi mala memoria es uno de los motivos que me impulsó a abrir este blog y, como no quiero olvidar una novela con la que he disfrutado tanto como con esta, me he explayado en el resumen.
Sobre la novela mencionaré que está escrita en primera persona y que, como ya dije al principio, está ambientada en la Barcelona previa y contemporánea a la Exposición Universal de 1929. Este hecho al final no resulta muy relevante ya que la Exposición apenas es mencionada y el ambiente afecta muy poco al desarrollo. Igualmente podría estar situada en la Praga de los años noventa y no habría que adaptar demasiado.
Sí me llama la atención el cambio sufrido por el protagonista entre la primera y la segunda parte. Pasa de ser un pobre sufridor, un alma en pena de la que todo el mundo se aprovecha, a ser un tipo cínico y descreído. Estoy de acuerdo en que el protagonista de una novela debe evolucionar, más aún sí, como en este caso, la acción de la misma abarca un lapso tan importante de su vida. Pero es que me parece muy drástico su cambio. El que era un pusilánime se transforma en Philip Marlowe de una página a otra. No me parece un error muy grave pero me llama la atención.
Lo que si quiero mencionar como de lo más positivo en esta novela es que en ningún momento trata al lector como un estúpido. Sin ánimo de adelantar nada, que nadie espere que al final se vayan a atar todos los cabos para que podamos dormir con una sonrisa en los labios. Es imprescindible nuestra colaboración para completar la historia.
Eso es algo muy de agradecer en los tiempos que corren.
Lo dicho, esta es una novela que se leerán en menos de una semana, con todo lo bueno y todo lo malo que eso implica.
Puntuación: 78 sobre 100

lunes, 17 de agosto de 2009

EL MUNDO ES ANSÍ - Pío Baroja

Título: El mundo es ansí
Autor: Pío Baroja y Nessi (San Sebastián, España, 1872)
Año de publicación: 1912
Edición: Austral Narrativa 2007
Páginas: 272, introducción + bibliografía + esta edición + prólogo + tres partes + epílogo






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El mundo es ansí constituye una de las cimas de la producción novelística de Pío Baroja. Considerada por Azorín la verdadera antología barojiana, la crítica actual ve en ella una obra maes­tra por su construcción y técnica. La protagonista de la historia, la rusa Sacha Savarof, resume así su tema: «La vida es esto, cruel­dad, ingratitud, inconsciencia, desdén de la fuerza por la debi­lidad... ¿Y qué hacer? No se puede abstenerse de vivir. No se puede parar...». Rebelde e incapaz de adaptarse a la realidad, Sacha nos va ofreciendo su vida en los más distintos ambientes: el mundo estudiantil de Ginebra, la refinada espiritualidad de Florencia, la vida monótona de un pueblo castellano...

José Antonio Pérez Bowie, profesor de la Universidad de Salamanca, explica las variadas direcciones de la novela e ilus­tra sus múltiples referencias sociológicas y artísticas.

Vaya por delante que Pío Baroja me parece uno de los mejores autores españoles de todos los tiempos (mil veces mejor que Francisco Umbral, por mucho que este se haya permitido criticarle), que el concepto que tenía don Pío de la literatura coincide plenamente con el mío propio (una prosa que huye de florituras estilísticas para centrarse en lo que realmente importa: los personajes y su ambiente), que he devorado con pasión "El árbol de la ciencia", "Zalacaín el aventurero" y "Las inquietudes de Shanti Andía", y que incluso él mismo, a pesar de su merecida fama de viejo cascarrabias, me resulta más simpático que la mayor parte de los miembros de su generación.
Vaya por delante todo esto porque con "El mundo es ansí" no he disfrutado ni la mitad de lo que esperaba (de hecho sólo he disfrutado una tercera parte; luego explico por qué).
"El mundo es ansí" nos relata fragmentos de la vida de Sacha, una joven rusa de buena familia que viaja por distintos países europeos en los albores del siglo XX.
La novela está dividida en tres partes. La primera está ambientada en la Rusia revolucionaria de 1905 y en el exilio ginebrino. La segunda está ambientada en Florencia, donde Sacha intenta rehacer su vida pero acaba hastiada de la decadencia de su sociedad. La tercera está ambientada en una España tercermundista o poco menos.
A través de sus vivencias y, sobre todo, de sus decepciones en estos lugares la protagonista pasa de ser una muchachita idealista que emplea sus fuerzas en convertir al mundo en un sitio más justo a darse cuenta que ese mundo es un lugar sórdido y terrible por el que no merece la pena luchar.
Para mi el principal problema que tiene esta novela es que el autor en la primera parte quiere ser Dostoievski, en la segunda quiere ser Stendhal y en la tercera quiere ser Baroja.
No hará falta decir cuál de estas partes es la mejor.
Esta novela es sin lugar a dudas barojiana por ese fondo de pesimismo que luce en cada momento. También por la forma de tratar la psicología de los personajes así como la de la sociedad española de la época. En esto último podemos apreciar la agudeza de análisis de don Pío pues, a pesar de los casi cien años que han transcurrido desde la fecha de su publicación y de lo mucho que ha cambiado España en todo ese tiempo, es imposible no reconocer rasgos de nuestra personalidad en las palabras de Arcelu.
Todo eso está muy bien pero, en las dos primeras partes, en los capítulos europeos, encuentro a un Baroja perdido, fuera de su elemento. En ocasiones parece que está escribiendo un panfleto feminista desde una perspectiva profundamente misógina. Intenta comprender la sociedad ginebrina y de todo lo que habla sobre ella nos queda un regusto antisemita que en pleno siglo XXI no puede hacer más que ponernos los pelos de punta. Y eso por no hablar de los intrascendentes episodios en Florencia.
Da la impresión de que todas esas páginas sólo sirven para traer a la protagonista a España, país donde por fin descubre el desencanto con el que se construye la vida. Aquí es donde la recibe el propio Baroja, transfigurado en el cuerpo de José Ignacio Arcelu, un personaje triste y sin voluntad aunque atento y amable, quien se hace confidente de Sacha y maestro en su misantropía.
Es en estos capítulos donde se siente más cómodo el autor. Bueno, el autor y el lector fiel de Pío Baroja.
No quisiera acabar esta crítica sin hablar de la edición que estoy comentando. Como se puede ver en la portada es una edición comentada dirigida por don José Antonio Pérez Bowie. Toda la introducción es muy correcta. Redacta una breve biografía del autor y un repaso de sus obras, así como un análisis pormenorizado de "El mundo es ansí". Lo habitual en estos casos. Lo malo (porque si me detengo a hablar de la edición es que algo malo he encontrado) es cuando nos ponemos a leer la novela en sí. No lo he contado pero calculo que más de la mitad de las notas a pie de página se refieren a errores gramaticales u ortográficos de las primeras ediciones. ¿Para qué? ¿Realmente importan tanto? ¿Es que alguien necesita saber cómo se publicó en 1912 palabra por palabra y letra por letra? Hubiera preferido que el autor aclarara mejor el por qué del título de la novela, por ejemplo, antes que saber que Baroja escribió sercial en lugar de servicial.
Acabaré recomendando a todo el mundo que lea a Pío Baroja. Y si es "Zalacaín el aventurero", mejor que mejor.

Puntuación: 73 sobre 100















viernes, 24 de julio de 2009

EL ORO DE LOS DIOSES - Erich von Däniken


Título: El oro de los dioses
Autor: Erich Anton Paul von Däniken (Zofingen, Suiza, 1935)
Año de publicación: 1974
Título original: Aussaat und Kosmos
Edición: Ediciones Martínez Roca, colección Nueva Fontana
Traducción: Eduardo Videla
Páginas: 220, 7 capítulos



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La más fantástica visión de nuestro pasado:
¿Fue visitada la Tierra
por viajeros procedentes del espacio?
En una época desconocida, y en una lejana galaxia, inteligencias semejantes a las humanas habrían libra­do una gran batalla.
Los vencidos en aquella batalla huyeron en una nave espacial. Para despistar a sus enemigos, no aterri­zaron en un planeta de condiciones óptimas, sino en otro menos adecuado donde, como demuestran los dibujos rupestres aducidos por Däniken, hubieron de llevar casco y aparatos de oxígeno durante algún tiempo.
Para protegerse, excavaron los grandes laberintos subterráneos, y además colocaron en otro planeta, el quinto del sistema solar, falsas instalaciones y emi­soras. Los enemigos cayeron en la trampa y destru­yeron brutalmente todo el planeta, cuyos restos son los asteroides que ahora vemos. Creyendo aniquila­dos a los vencidos, los vencedores regresaron a su galaxia.
Los vencidos habitaron en la tierra y dejaron aquí los restos de sus gigantescas obras...

Erich von Däniken nos propone una teoría. Hace muchos, muchos años, se desencadenó una guerra terrible entre dos facciones enemigas. Fue una guerra apocalíptica que se dio en algún logar de la galaxia y las civilizaciones que se enfrentaron en ella estaban muy avanzadas tecnológicamente. Los derrotados huyeron y se fueron a esconder en un planeta hostil donde la vida inteligente aun no se había desarrollado. Este bando de los vencidos decide intervenir en la evolución de las formas de vida de su planeta de acogida (al que llamaremos... mmm... no sé... ¿planeta Tierra?... no, mejor Felizonia). Gracias a sus avanzadas técnicas genéticas consiguen acelerar el proceso evolutivo hasta que aparece una especie con capacidad de raciocinio. Una especie creada a su imagen y semejanza. Esta nueva especie toma a sus creadores como dioses. Convierten sus historias en mitos y representan artísticamente los artefactos que emplean los visitantes en máscaras, pinturas y otros objetos artesanales que todavía hoy se pueden encontrar por toda la superficie de Felizonia. Un día los visitantes abandonan el planeta (o bien se mezclan con los felizones y se olvidan de su pasado, o bien los encuentran sus perseguidores, o bien se mueren de una epidemia colectiva de fimosis; eso no queda muy claro). Desaparecen con todas sus cosas dejando entre los pobres y desamparados felizones recuerdos de sus dioses.
Esta tesis la expuso von Däniken en su primer libro, "Recuerdos del futuro" (1970), y en los treinta siguientes lo único que ha hecho ha sido aportar más y más pruebas que confirmen su teoría. El problema es que para el investigador suizo cualquier cosa es una prueba. Que en Madagascar descubren pinturas rupestres en las que aparecen figuras humanas con cuernos es porque los hombres que las hicieron tuvieron contacto con astronautas con antenas. Que una tribu perdida en las selvas de Borneo se viste con plumas en sus ritos es porque sus antepasados conocieron dioses que podían volar como pájaros. Que el tren Cercanías de Renfe con destino Cercedilla sufre un retraso de más de veinte minutos es porque la tecnología con la que se construyó está basada en la de nuestros antepasados y en su planeta natal no tenían que subir pendientes como las de Guadarrama.
Ese es el problema de Erich von Däniken, porque si te paras a pensar su planteamiento no es tan disparatado y alguno de los indicios que aporta son casi irrefutables, pero es que el 90% está cogido con hilos. Tanto es así que en las últimas obras que ha publicado apenas aporta pruebas nuevas. El suizo se dedica a defenderse de sus críticos como gato panza arriba. Pero sus últimos libros ya no son best-sellers internacionales.
Sí lo fue el libro del que estoy hablando hoy, "El oro de los dioses", a pesar de repetir el mismo esquema de sus obras interiores. Lo fue porque presentó un enigma desconocido al gran público, un enigma que originó un gran revuelo en su momento y que hoy está lamentablemente olvidado. Me refiero a la Cueva de los Tayos.
Para el que no lo conozca, es un complejo de cuevas que descubrió el húngaro-argentino Juan Moricz en la selva ecuatoriana, muy cerca de la frontera con Perú. Dentro del laberinto de cuevas, que parecen artificiales por las formas planas de las paredes, además de por la existencia de dinteles, arcos y bóvedas, hay una sala enorme que contiene una biblioteca formada por planchas de metal. Dichas planchas tienen grabadas unos símbolos que (según la tradición) podría narrar la historia de la humanidad desde los primeros días. Aunque una de las entradas a dicho complejo de cuevas es conocida (está en la provincia de Morona Santiago, República de Ecuador), la ubicación de la sala del tesoro sólo la conocen unos pocos. Luego la historia se va complicando con intraterrestres, mormones y Neil Armstrong. Les animo a que lo busquen por internet. Merece la pena.
Erich von Däniken conoce la fascinante aventura de Moricz y se entrevista con él. Luego aprovecha para tirarse el pisto en este libro diciendo que él mismo estuvo en la cueva y visitó la biblioteca dorada (más tarde tuvo que admitir que no era cierto). Por supuesto todo lo que aparece en la Cueva de los Tayos corrobora sus ideas sobre la Guerra de las Galaxias Primigenia.
La verdad es que yo soy muy receptivo a todos los temas relacionados con el misterio y estoy dispuesto a creerme las historias más inverosímiles (todo aquello que pueda hacer del mundo un lugar menos aburrido), pero, por mucho que el autor se empeñe, un bajorrelieve en el que aparecen cuadrículas no es un circuito con chips integrados, ni unos círculos grabados en una plancha metálica no es un código binario. Eso por no hablar del fragmento que paso a reproducir.
¡Siempre nos topamos con las mismas incongruencias! Existe un fruto delicioso que desde hace miles de años se conoce en todas las regiones tropicales y subtropicales de la tierra: el plátano. La leyenda hindú habla del «ma­ravilloso kandali» (el banano) que trajeron a la Tierra los «manu», seres excelsos y protectores de la humanidad que procedían de otro astro, con una cultura mucho más desarrollada que la nuestra. Pero el banano es una planta que no tiene semilla; luego de dar fruto, la planta perece, por lo que debe cortarse el tallo a ras de suelo dejando que una de las yemas del tallo subterráneo se desarrolle para dar origen a una nueva planta. Así, la banana nos plantea una incógnita: se la encuentra hasta en las islas más solitarias de los mares del sur. ¿De dónde es origi­naria esta planta? ¿Si no tiene semilla, cómo pudo dar la vuelta al mundo? ¿La trajeron, como cuenta la leyenda hindú, los «manu» de otro astro?

...sin comentarios...
Pero no quisiera unirme a la tropa dedicada a linchar a von Däniken. Cuando quiere dice cosas muy interesantes, expone misterios apenas conocidos y es apasionado. Realmente se cree todo lo que dice. Por todo ello no le juzgaré con demasiada severidad. Por ello y porque pone muchas fotos.
Puntuación: 59 sobre 100

sábado, 18 de julio de 2009

ARGONAUTAS DE LA SELVA - Leopoldo Benites Vinueza


Título: Argonautas de la selva
Autor: Leopoldo Benites Vinueza (Guayaquil, Ecuador, 1905)
Año de publicación: 1945
Edición: Clásicos Ariel - Biblioteca de autores ecuatorianos
Páginas: 342, estudio preliminar + a manera de prólogo + 33 capítulos + cronología + obras consultadas + documentos sobre los que se basa esta obra



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No tiene texto en contraportada.


Este libro (este par de libros que en realidad conforman uno sólo) nos narra las aventuras de Francisco de Orellana, quizás el más desventurado de los conquistadores (con permiso de Núñez de Balboa). Y no nos narra sus hechos más afortunados, como la fundación de Santiago de Guayaquil y Portoviejo, si no aquel por el que aún se le recuerda pero que causó su perdición, el descubrimiento del río Amazonas.
Comienza con su salida desde la mentada Guayaquil para unirse a la expedición de Gonzalo Pizarro en busca de las tierras del Cacique Dorado y el País de la Canela y acaba con el regreso de Orellana para conquistar los territorios ribereños del gran río en nombre del rey de España. Acompañaremos al extremeño en su descenso por los ríos Coca, Napo, Aguarico y el mismo Amazonas, luchando contra el hambre, los mosquitos y las tribus hostiles. Navegaremos a través de la desembocadura de vuelta a la civilización, costeando el litoral atlántico de Sudamérica. Seremos testigo de su desesperación en España, ahogado por la burocracia cortesana de Carlos I, las intrigas de los envidiosos y la presión de los acreedores. Seremos testigos también de la transformación del héroe, de su pérdida de fe y de cómo se lanza al océano sin provisiones suficientes y sin el permiso real, llegando incluso a saquear un navío con su misma bandera para poder cruzar hasta América. También presenciaremos su desastroso final, perdido entre los meandros del río que debía ser suyo.
Este era un libro predestinado a ser leído por mí. No puedo evitarlo, me fascinan las vidas de los conquistadores españole, a pesar de que soy el primero en reconocer que son un hatajo de bandoleros crueles, salvajes, hipócritas, mentirosos, tramposos e incultos y que, con la ayuda de la fuerza, destruyeron imperios prósperos y sumergieron en las tinieblas de la esclavitud (y de la Contrarreforma, que también fue muy oscura) pueblos que antes habían sido libres. Todo esto es cierto, pero como aparece mencionado en el prólogo, las mejores novelas de caballería son las de la historia de la conquista de América. Lo tienen todo y son apasionantes.
He de confesar que tengo una manía al leer muy contraproducente, y es que me suelo leer los libros completos, de cabo a rabo. Esto quiere decir que, aunque no debería hacerlo, me leo el prólogo antes de la novela en sí y en ocasiones, sobre todo cuando no lo ha escrito el propio autor sino algún estudioso de la obra o enchufado de la editorial, está plagado de spoilers.
Este es el caso. El libro comienza con un estudio preliminar a cargo de Hernán Rodríguez Castelo donde ocurre eso. No es demasiado grave porque "Argonautas de la selva" trata sobre un personaje histórico de manera que igualmente la Wikipedia te puede reventar la historia. Pero, lo que más me sorprendió y que no había visto antes, es que en el prólogo ponen la obra a caldo. Cuando lo normal es elogiar las virtudes de la narración que se está presentando aquí el señor Rodríguez Castelo se encarga de descubrir todos sus errores. Que si abusa de las descripciones, que no recurre a más fuentes que a la de fray Gaspar de Carvajal, componente de la expedición, que si es demasiado indulgente con el protagonista, como si hubiera sido un ejemplo de virtudes... Vamos, que te pones en lo peor y se te quitan las ganas de seguir con la lectura.
Y luego la verdad es que no está tan mal. Es verdad que a Benites Vinueza le gusta mucho describir la selva, mucho, mucho, pero no son descripciones pesadas o agobiantes, tienen color y cualquiera que haya podido sobrevivir a Tolkien sobrevivirá a "Argonautas de la selva". Quizás las fuentes no sean variadas, al menos en la primera parte, pero este no es un libro de historia propiamente, así que ofrece el rigor que puedo exigir como lector. Sobre si el protagonista es plano... pues sí que lo es, qué le vamos a hacer. Pero no creo que se pueda sacar mucho más de la vida de Francisco de Orellana. Eligió mucho mejor Ramón J. Sender cuando escribió "La aventura equinoccial de Lope de Aguirre".
Para mí eso fue precisamente lo peor de esta obra, el agravio comparativo con la novela de Sender (incluso con la película "Aguirre, la cólera de Dios", de Werner Herzog), la cual realmente nos presenta una aventura perfecta que además está protagonizada por un villano. Ésta si es una novela que releeré.
Estilísticamente el libro es muy clásico, cosa de esperar cuando el autor abandonó la novela y se decidió por un pseudo-libro de historia. El problema es que no consigue transmitir. El lector no se identifica con los personajes cuando están abandonados en la selva. Los ves morir de hambre pero nunca te ha dado la impresión de que lo hayan pasado tan mal (se llega a pensar que para ser soldados son bastante blanditos).
Otra cosa muy distinta es cuando, en el segundo volumen, Orellana intenta reunir una flota para conquistar sus nuevas tierras. Indigna las actitudes de un rey y un príncipe despreocupados por las colonias en Indias y que se dedican a gastar a manos llenas todas las riquezas que llegan de ultramar en las estériles guerras europeas.
Los reyes españoles, siempre ajenos a la realidad.

Puntuación: 61 sobre 100

lunes, 13 de julio de 2009

LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES - Stieg Larsson


Título: Los hombres que no amaban a las mujeres
Autor: Karl Stig-Erland Larsson (Skelleftehamn, Västerbotten, Suecia, 1954)
Año de publicación: 2005
Título original: Män som hatar kvinnor
Edición: E-book
Traducción: Martin Lexell y Juán José Ortega Román
Páginas: 411, prólogo+cuatro partes+epílogo+reseña bibliográfica

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El protagonista de la novela se llama Mikael. Ha trabajado durante mucho tiempo en una revista de sociología y de economía. Ese es su único currículo como «investigador». Sin embargo, en el ocaso de su vida recibe un encargo sorprendente. Un hombre llamado Henrik Vanger le pide que investigue una desaparición que se remonta muy atrás en el tiempo. La de su sobrina, que quizás fue asesinada. En cualquier otro momento de su vida Mikael, que ha sido una auténtica estrella del periodismo, hubiera renunciado, pero éste no es un momento cualquiera.Mikael tiene problemas con la justicia, está vigilado y encausado por una querella por difamación y calumnia. Detrás de la querella está un gran grupo industrial que amenaza con derrumbar su carrera y destruir su reputación. De manera que se hace ayudar por Lisbeth Salander. Lisbeth es una mujer turbadora, incontrolable, socialmente inadaptada, con todas las partes del cuerpo o bien tatuadas o bien perforadas por piercings. Pero tiene extraordinarias cualidades como investigadora, entre ellas una excelente memoria fotográfica y un extraordinario dominio informático que le permitirán encontrar lo inencontrable.
Nos encontramos hoy con uno de esos libros que la EMT regala con cada ticket del Metro de Madrid. Ya saben a qué me refiero. Esta es una novela que está leyendo todo el mundo, a todas horas, en todo lugar. Y no sólo es eso. Hasta hace las marquesinas de publicidad del transporte público también te acosaban para que fueras a ver la película basada en esta obra a los cines. Publican la última parte de la trilogía y en todos los informativos aparece el reportaje en el que se muestran las colas en las librerías.
Estamos ante una moda. Sin embargo ¿esto qué quiere decir, que el libro es bueno o es malo?
Si nos remitimos a los antecedentes en lo que respecta a modas literarias las perspectivas no pueden ser más desalentadoras. Recapitulemos: "El ocho" (Katherine Neville), "Los pilares de la tierra" (Ken Follet), "El código da Vinci" (Dan Brown), "Harry Potter y..." (J. K. Rowling), "La historiadora" (Elizabeth Kostova), "Crepúsculo" (Stephenie Meyer)...
¿Qué podemos salvar de entre toda esta morralla? Nada que merezca la pena, ya lo digo yo.
Bien es cierto que generalizar es de capullos y que de vez en cuando ha saltado la liebre y se ha publicado un best-seller realmente bueno, pero no se dejen confundir. Cada vez que alguien alega esto siempre acaba refiriéndose a "El nombre de la rosa", de Umberto Eco. Y si siempre se refieren a la misma novela es que no hay mucho más donde rascar.
"Los hombres que no amaban a las mujeres" fue una novela que me resultó antipática desde la primera vez que la vi expuesta en el Fnac. No sé si fue por el pomposo título o por la composición de la portada, el caso es que me pareció un libro modernuki escrito por algún jovencito pastillero con el afán de transformar el panorama de la literatura mundial hablando de lo que realmente quiere/piensa la juventud de hoy día. Algo así como una "Historias del Kronen" pero escandinava, que mola más. Supongo que habría bastado una consultilla en internet sobre el libro y el autor para darme cuenta de lo erróneo de mis apreciaciones, pero no voy a ponerme a investigar sobre cada libro que me repele. Me perderé grandes obras, pero no voy a desperdiciar mi tiempo así.
Después de ver pasar los siguientes volúmenes de la trilogía Millenium de mano en mano y de vitrina en vitrina, empezó a picarme la curiosidad (ese gregario que todos tenemos dentro). Fue el consejo de un amigo el que me animó a leerme esta novela (eso y el hecho de poder descargármela gratis) y así, a lo tonto, me he convertido en otro fan de Stieg Larsson.
"Los hombres que no amaban a las mujeres" es una novela policíaca. Es más de estilo europeo (ambiente cerrado, un crimen, una lista de sospechosos, un detective sagaz) que de estilo americano (la noche, el sabueso rudo, los hampones, la femme fatale), y eso es algo que, por mi parte, juega en contra del autor sueco. Adoro a Marlowe y no puedo evitar odiar a Holmes. Pero está muy bien hecha. Lo está porque, aunque pronto te vas figurando cómo será el desenlace de la trama principal, en realidad no te importa. Te importan más los personajes y lo que vaya a ocurrir con ellos.
Realmente llega uno a sentir aprecio por todos los protagonistas, aunque en ocasiones puedan parecer demasiado europeos. Supongo que eso se debe a que culturalmente tenemos una mentalidad muy norteamericana y en los libros nos llaman la atención conductas que no nos afectan en la vida real. No sé, a mi me pasa. Los personajes follan entre ellos sin compromisos y dejan de hacerlo cuando quieren, sin grandes dramas. Tienen una mentalidad moderna y liberada. Nosotros también, pero eso no quiere decir que lo aceptemos en la ficción.
Si algo se puede reprochar es que el personaje de Lisbeth Salander es demasiado guay. El autor la quiere hacer tan especial, tan distinta, que en ocasiones (en contadas ocasiones, bien es verdad) chirría. Vamos, que no te la crees. Supongo que se irá asentando más en las siguientes novelas.
El ritmo de la narración es lento. Blomkvist no encuentra la pista que le da la posibilidad de desentrañar todo el misterio hasta casi la mitad del libro. Antes no consigue avanzar ni un ápice, pero el interés del lector no decae en ningún momento. Eso es porque esta trama principal está muy bien acompañada por un puñado de subtramas secundarias que a menudo resultan aún más emocionantes. De hecho, desde que se descubre al villano hasta que acaba la novela transcurren páginas y páginas. Pero páginas que no son gratuitas, que uno está esperando casi desde el primer capítulo.
Además de que nada es gratuito en esta novela Stieg Larsson evita siempre hacerle trampas al lector, un vicio muy común en la novela negra. Si quiere ocultar algo lo oculta, no intenta desviar la atención. Al final no quedarán cabos sueltos.
Otra cosa. Por si alguien lo duda la historia es auto-conclusiva. Si alguien no se anima a leerla porque le preocupa que le vayan a obligar a leerse los tres tochos para poder a enterarse de algo, que sepa que no es así. Otra cosa es que es muy probable que quiera seguir con la siguiente.
En resumen, una obra que acompañará a la de Eco como excepción que confirma la regla.
Puntuación: 88 sobre 100
PS: Por fin me he puesto al día.




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