lunes, 23 de noviembre de 2009

MORT - Terry Pratchett


Título: Mort
Autor: Terence David John Pratchett(Beaconsfield, Buckinghamshire, Reino Unido, 1948)
Año de publicación: 1987
Título original: Mort
Edición: Random House Mondadori,
colección Debolsillo, tercera edición, julio 2008

Traducción: Cristina Macia (con la colaboración de Celia Filipetto)
Páginas: 285
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En esta cuarta entrega de la hilarante saga del Mundodisco, Mortimer es un joven soñador y despistado a quien le toca en suerte una inesperada tarea: convertirse en aprendiz de la Muerte y aplicarse en liberar almas de su envoltura carnal. A decir verdad, Mort no está demasiado capacitado para ello, y en una de sus primeras misiones, liberar el alma de una atractiva princesa que está a punto de ser asesinada, decide en su lugar "liberar" el alma del asesino, interfiriendo así en los designios del Destino y provocando el consiguiente desaguisado. Por su parte, la Muerte, habiendo delegado buena parte de su trabajo en Mort, se dedica a beber, jugar a los dados y embarcarse en enrevesadas reflexiones filosóficas...


"Mort" es el cuarto libro de la saga Mundodisco. Como ya he comentado los tres anteriores este artículo será de una extensión inferior a la habitual porque gran parte de lo que puedo decir sobre esta novela ya lo he dicho con las otras.
Mort es un joven desgarbado (Fernando Fernán Gómez lo describiría como un zangolotino, aunque Pratchett prefiere decir de él que parecería que su cuerpo está compuesto en su mayoría de rodillas), hijo de un granjero. Debido a su nula aptitud para las tareas del campo el padre decide buscarle una colocación. La única que encuentra es la de aprendiz de La Muerte. La Muerte, por su parte, está buscando un heredero, alguien para que se case con su hija y a quien legarle su puesto. Encuentra a Mort. La novela nos cuenta cómo Mort aprende el oficio y cómo en su primera salida en solitario pone en peligro la naturaleza misma de la realidad, situación que no hará otra cosa que complicar.
Como ya he repetido en los post que he dedicado a las otras obras del autor, esta es una lectura realmente divertida. Los personajes son muy carismáticos (pos supuesto la palma se la lleva La Muerte, pero el protagonista es de los mejores personajes que han aparecido en la saga), las situaciones son hilarantes y, por encima de todo, la forma de escribir de Pratchett es muy cómica. La manera en la que describe los lugares y los personajes, los símiles, los continuos juegos de palabra (no quiero ni imaginar la terrorífica tarea que debe ser para la traductora adaptar este texto al castellano, aunque lo hace también como siempre), todo esta construido para arrancar una carcajada al lector.
Sin embargo…
Me duele decirlo porque me lo he pasado muy bien leyendo "Mort", pero esta obra tiene un "sin embargo". Su problema es que lo que nos narra es lo de siempre:
Personaje insignificante/perdedor/patán que se convierte en aprendiz de un oficio especial (hechicero, bruja, muerte). Dicho personaje, por accidente, desencadena un Apocalipsis. Hay viajes con los que vamos conociendo la geografía del Disco y acaba con un Gran Hechizo hecho en la Universidad Invisible.
Supongo que no es algo muy reprochable. No creo que alguien que se compre una novela de Ferry Pratchett lo haga esperando algo distinto a eso, pero la sensación de deja vù afea la experiencia de leer esta obra.
Honestamente no me queda mucho que añadir para estirar el artículo. Si acaso diré que Rincewind hace un cameo, y eso le hace subir la nota.

Puntuación: 78 sobre 100

domingo, 1 de noviembre de 2009

HISTORIAS ESPECTRALES - Edgar Allan García


Titulo: Historias espectrales
Autor: Edgar Allan García (Guayaquil, Ecuador, 1959)
Año de publicación: 2006
Edición: Alfaguara, serie Roja, primera reimpresión, marzo 2007
Páginas: 140, prólogo + 15 cuentos + estudio



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Luego del enorme éxito conseguido por Leyendas del Ecuador, aquí está lo que podríamos llamar una continuación para lectores jóvenes y adultos. En esta ocasión, Edgar Allan García ha logrado recrear espacios y personajes que a más de uno le pondrá la piel de gallina y le helará la sangre, por lo que recomendamos que la mayoría de estas historias no se lean de noche, ni mucho menos a solas, a menos que se consideren muy valientes.
Los mitos, leyendas y cuentos de este libro, y su intensidad, son una gran enseñanza sobre el Ecuador profundo, alimentado desde siempre de magia y misterio. Estamos convencidos de que este libro se convertirá en un verdadero clásico de la literatura infantil.

Hoy me toca comentar el último de los libros de relatos de los que me traje de mi reciente viaje a Quito. Todos los libros ecuatorianos que comentaré desde ahora hasta dentro de bastante tiempo serán novelas. Y el broche con el que cerraré este ciclo (ciclo que abarca “Leyendas y tradiciones quiteñas”, “Novelitas ecuatorianas” y “Estampas de mi ciudad”) es inmejorable. El libro del que voy a hablar a continuación me ha parecido el más ameno y el más regular.

“Historias espectrales” es una colección de cuentos cortos, ambientados en distintas localizaciones dentro de la República del Ecuador (considero un gran acierto el situar cada uno de ellos en su correspondiente lugar antes de comenzar cada historia), en los que se narran leyendas populares. La colección en sí está dedicada a un pueblo juvenil aunque no por ello se debería esperar que el autor se haya comedido con la atmósfera. Un claro ejemplo es el cuento titulado “El Supay”, digo heredero del mejor Lovecraft. Sí es cierto que aunque un fondo tenebroso fluye bajo la superficie de la mayor parte de los relatos García esquiva mostrarnos imágenes truculentas o situaciones realmente desagradables. Por ello, aunque en determinados momentos podemos sentirnos agobiados por la ambientación de algún cuento determinado (he de volver a referirme a “El Supay”; además de ser el cuento más largo es el más escalofriante y conseguido), hemos de decir que no son relatos de terror. Y me queda claro que no lo son porque el autor no lo ha querido. Si hubiera decidido desarrollar las historias por ese camino seguro que lo habría podido hacer, aunque la calidad del conjunto de la obra habría mermado.
“Historias espectrales” se puede considerar la continuación directa de la obra que dio a conocer al autor al gran público: “Leyendas del Ecuador”. No puedo hablar mucho de ese libro porque no lo he leído, pero lo conozco porque hay colgadas en la web unas grabaciones de audio que son, ni más ni menos, narraciones/representaciones de algunos de los relatos del libro mencionado. Para mí fue bastante como para que me sonara el nombre del autor (un nombre muy fácil de recordar y muy apropiado, pues su estilo a la hora de escribir recuerda bastante a Poe). Por lo que he podido comparar “Leyendas del Ecuador” e “Historias espectrales”, los cuentos que aparecen en este último parecen descartes del anterior, los cuales, por su temática, merecieron figurar en una obra diferente. Porque, si bien lo que diferencia ambos libros es que en el primero se cuentas leyendas más generales de estas tierras mientras que “Historias espectrales” está dedicada a aquellas que tienen relación con lo sobrenatural (algunas, que el último de los cuentos, “Bella Aurora”, sólo nos muestra cómo eran los festejos taurinos en el Quito colonial), el nexo de unión es la forma tan particular de narrar y reescribir las tradiciones populares que tiene Edgar Allan García. Uno de los cuentos que escuché de “Leyendas del Ecuador” es el titulado “El Yavirac”. Me resultó una historia muy interesante, un ejercicio de imaginación en el que el autor fusionaba elementos y formas tomadas de “Las mil y una noches” con el ambiente propio del fin del incario. No fue hasta después que me di cuenta que lo que me había contado García en ese cuento era la popular tradición de “La olla del Panecillo”, una de las más conocidas del Ecuador.
Lo mismo ocurre con esta obra. Sólo hay que buscar un poquito para encontrar que la base de los cuentos de este libro están ahí, que desde hace años se asustan a los niños de Zámbiza con la aparición de la Piedra yumba o que todo el mundo sabe que entre los muros de alguna vieja casona el Alamor hay una mujer emparedada esperando que la encuentren. La virtud del autor está en construir un clima de fábula alrededor de sus historias.
Sobre el estilo sólo pudo decir que García sabe adecuarlo perfectamente a lo que pide cada uno de sus relatos. Si el cuento está narrado por un anciano a un grupo de niños el estilo será sencillo, suave y el narrador salpicará su discurso con canciones y poemillas. Si la historia la cuentan los herederos de Naún Briones (me basta que aparezca este nombre en texto para que despierte mi interés; próximamente releeré y comentaré “Polvo y Ceniza”, de Eliécer Cárdenas, una de mis novelas favoritas), el tono será repetitivo, monótono, truculento y desordenado, como si realmente fuera un bandido analfabeto el que lo estuviera contando.
En fin, una colección de cuentos muy grata aunque algo escasa, ya que la mayor parte de ellos se despacha en un par de páginas. De hecho me gustan mucho los hiperbreves (los que están bien hechos, que algunos autores se escudan con la excusa de la economía de palabras para justificar su pereza), pero algunos de estos cuentos pedían, a mi entender, una mayor profundidad.

Puntuación: 88 sobre 100


lunes, 19 de octubre de 2009

VILLA DIAMANTE - Boris Izaguirre


Título: Villa Diamante
Autor: Boris Rodolfo Izaguirre Lobo (Caracas, Venezuela, 1965)
Año de publicación: 2007
Edición: Booket, Planeta, quinta impresión, febrero 2009
Páginas: 524, 25 capítulos




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Dos hermanas, Irene y Ana Elisa, se asoman a un destino cruel que llevará sus vidas por sen­das paralelas en medio de un país asolado por diferentes dictaduras, pero próspero e ingenuo. Al comienzo de los años cuarenta, Ana Elisa sueña con perdurar en el tiempo a través de una casa que la haga eterna. Deberá convencer a un arquitecto del otro lado del océano para conver­tirla en símbolo de un amor empeñado en sub­sistir a pesar de la vileza y del miedo. Entre todos los grandiosos y humanos personajes de esta crónica dramática, se erige Villa Diamante, el monumento misterioso e impenetrable; el sím­bolo de una vida.
Borís Izaguirre se consagra con esta novela como un excepcional narrador, capaz de recrear con un estilo deslumbrante toda una época.


Hoy dedicaré este artículo a “Villa Diamante”, de Boris Izaguirre, finalista del Premio Planeta de 2007.
Tras una presentación tan estándar vamos al tema. Comenzaré con lo más obvio, lo que pensaría cualquiera cuando va a leer por primera vez un libro de Boris Izaguirre. ¿Merecerá la pena? ¿No será una pérdida de tiempo? ¿Será Boris un escritor de verdad o es un tío que vende libros porque sale por la tele?
Después de leer esta novela he de decir que no escribe mal, no.
Esta obra arranca en la Caracas de los años treinta, cuando las divisas atraídas por los yacimientos de petróleo auguraban un próspero futuro para toda Venezuela. Ana Irene y Ana Elisa son las dos hijas del matrimonio Guerra. Viven cómodamente en una mansión del oeste de la ciudad, al amparo del régimen de turno. Pero toda la felicidad se trunca el día en el que dicho régimen cae. Finalmente las dos hermanas quedan al cuidado de sus vecinos, los Uzcátegui. Ana Irene, la mayor, la más bella, es trabajada por la matriarca de la familia, Graciela Uzcátegui, para convertirse en la nuera perfecta. Ana Elisa, por su parte, tiene que buscarse su propio lugar en el mundo, un mundo hostil para los no elegidos.
En realidad esta es la historia de Ana Elisa, de cómo pasa de ser una huérfana de buena familia pero ignorada por la alta sociedad caraqueña a ser un cisne admirado por todos por su elegancia y su saber hacer.
Bueno, creo que la trama puede resultar reconocible, ¿no? Vamos, no voy a caer en prejuicios tontos sólo por el hecho de que El autor haya escrito guiones de telenovelas venezolanas, pero es que el mismo molde que da forma a todas ellas se encuentra presente en esta “Villa Diamante”: la niña apenada de familia rica venida a menos, quien tiene que forjarse un carácter; la madrastra bella y malvada; la ambientación en mansiones de la alta sociedad… Pero hasta aquí, tampoco nos pasemos. Si toda la novela hubiera estado cortada por el mismo patrón dudo mucho que hubiera sido capaz de acabármela. Boris es consciente de que este es su libro, que sólo tiene que responder ante el lector y no ante una piara de directivos de un canal de televisión, y va más lejos, mucho más lejos. Mientras los sufrimientos de la típica heroína de TV pasan porque no es aceptada y su amor es obstaculizado por la mala, a Ana Elisa la joden a base de bien durante toda la primera mitad de la novela.
Como decía, aunque el planteamiento de la obra es muy de culebrón, Boris Izaguirre ha empleado como faro para construir el mundo en el que esta se desenvuelve “La casa de los espíritus”, de Isabel Allende. Y se nota.
La época en la que se desarrolla la historia es, sobre todo, la de la dictadura de Pérez Jiménez, y esta se nos presenta muy detallada. Esta ambientación es, sin duda, lo mejor de la novela, pues hace que el lector se interese y acuda a un libro de historia (eso si existe todavía algún libro de historia que no se haya tragado la Wikipedia) para conocer más de cerca de los personajes reales. Es una gozada, ya digo, pues nos expone los esplendores y las truculencias de un enorme espejismo, el de la Inmensa Venezuela, y nos lo expone con grandes dosis de crítica social y de esa ironía tan característica del autor.
Vamos ahora a la peor parte de la novela con diferencia. “Villa Diamante” es un claro ejemplo de cómo un ritmo mal planificado puede estropear una obra que podría haber aspirado a más (y no me refiero en cuanto a premios; otro día hablamos sobre lo que opino del Premio Planeta). Hay ocasiones en las que la trama avanza muy poco a poco. Por ejemplo, en la primera parte de la novela, cuando la protagonista es una niña, pasan las páginas y no pasa nada de interés. Después Ana Elisa se marcha para Trinidad y todo se precipita. Soy consciente de que Boris no ha querido escribir una historia de amor (detalle que aplaudo), pero después del tiempo que le dedica antes a Mariano Uzcátegui, un personaje que promete mucho pero que se queda siempre en nada, pasa de largo a través de la relación entre Elisa y Hugo. Pero literalmente. Ahora es la ayudante de Joan y una página después está felizmente casada y en el camino de regreso. No sé si será aposta, pero da la impresión de que por pereza al autor no le importa cargarse la verosimilitud.
Abundan también las subtramas que son callejones sin salida. No aportan nada a la historia. Parece evidente que se tratan de recuerdos personales de Boris Izaguirre insertados a las bravas en la novela.
Hablemos ahora de los personajes. A pesar de lo que pueda parecer leyendo la contraportada, sólo hay una protagonista. Durante toda la obra la única función de Irene, la hermana guapa, es ejercer de contraste frente a las desventuras de Ana Elisa. Pero no por ello cae mal. Ni bien tampoco, la verdad.
La propia protagonista me parece un personaje desaprovechado. Crece bastante a lo largo de la historia, pero siempre da la impresión de que podría haber llegado a más.
Podríamos hablar también largo y tendido sobre Graciela Uzcátegui, sin duda el personaje favorito para Boris de todos los que nos presenta, pero tampoco me parece una creación muy original. Otra cosa es referirnos a Pedro Suárez. Este es un personaje que atrae toda la atención del lector cuando aparece, aunque primero se tiene que ganar su puesto (no me queda claro que sea el mismo antes que después del viaje a Trinidad de Elisa; antes es un inspector de policía que tiene que investigar un supuesto asesinato; después es un verdugo de Pérez Jiménez y uno de los hombres más influyentes de su régimen. Eso sí, funciona estupendamente para integrar la historia de la familia con la de la Inmensa Venezuela).
En fin, una novela bien escrita pero lastrado por su ritmo. Del montón.

Puntuación: 62 sobre 100


miércoles, 23 de septiembre de 2009

LA VERDADERA HISTORIA DEL CLUB BILDERBERG - Daniel Estulin


Título: La verdadera historia del Club Bilderberg
Autor: Daniel Estulin
Año de publicación: 2005
Título original: The True Story of the Bilderberg Club
Edición: E-book
Traducción: Ignacio Tofiño y Marta-Ingrid Rebón
Páginas: 208, Prólogo + Introducción + Esclavitud Total + Llamamiento a la acción + 3 apéndices + Notas



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Durante los últimos cincuenta años, un selecto grupo de políticos, empresarios, banqueros y poderosos en general se ha reunido secretamente para tomar las grandes decisiones que mueven el mundo.
Si quieren saber quién mueve los hilos tras la fachada de los organismos internacionales conocidos, no lo dude: lea este libro.
Aun a riesgo de su vida y bienestar, el intrépido Daniel Estulin ha sido la única persona que ha logrado romper el muro de silencio que rodea las reuniones del club más exclusivo y peligroso de la historia.
¿Por qué un centenar de las personas más poderosas del mundo se reúnen en secreto cada año durante cuatro días?
¿Por qué los medios de comunicación no informan de ello?
¿Qué vínculos existen entre el Club Bilderberg y los servicios secretos
occidentales?
¿Cuál es el plan del Club Bilderberg para el futuro de la humanidad?



Seré sincero. No sé qué actitud tomar respecto a este libro. No sé si realmente somos marionetas guiadas por una siniestra sociedad secreta formada por banqueros y magnates de las finanzas o si hemos llegado al punto de que no necesitamos pruebas para defender las teorías más estrafalarias. Soy consciente de que alguien intenta manipularme desde las sombras, pero no tengo del todo claro si se trata del megavillano David Rockefeller o del autor de esta obra, Daniel Estulin.

Lo cierto es que la lectura de este ha causado efecto en mi forma de pensar. Si hace un mes alguien me hubiera preguntado si creía que el mundo era gobernado por un puñado de hijos de puta que pretenden convertirnos a todos en sus esclavos, habría contestado que probablemente sí. Hoy mismo ya no lo tendría tan claro.
Expondré brevemente el tema para el que no esté familiarizado con todo este asunto de la conspiración Bilderberg.
En el año 1954 el príncipe Bernardo de los Países Bajos patrocinó una reunión con las personalidades más sobresalientes de las finanzas a nivel internacional en el hotel Bilderberg, en la localidad holandesa de Oosterbeckl. Fue tal el éxito de la reunión que desde entonces se ha repetido todos lo años, en una localización distinta y secreta. En estos cónclaves clandestinos se trazan los planes para la dominación absoluta de la humanidad. Control que, de alguna manera, ya han conseguido sus miembros, pues están en sus manos los bancos y las multinacionales, los medios de comunicación de masas, los suministros de hidrocarburos, los dirigentes políticos de todos los partidos del espectro, las fuerzas de seguridad y los ejércitos estatales y supraestatales, la ONU, la OTAN, el Mi6, la CIA, el FBI, el Banco Mundial, el FMI, la Unión Europea, el Tribunal Penal Internacional, las familias reales europeas y Esperanza Aguirre.
En este libro Estulin nos adelanta los planes futuros de estos individuos, entre los que se encuentra la globalización total a través de la eliminación de las fronteras (el Tratado de Libre Comercio como primer paso para crear la Unión Panamericana), la fusión de las monedas y el fin del dinero en efectivo (cuando todas nuestras transacciones sean electrónicas más fácil será rastrear nuestros hábitos, además de que si nos convertimos en enemigos del Sistema con un sencillo clic nos pueden dejar con una mano delante y otra detrás), el aborregamiento progresivo de la sociedad a través de lavados de cerebro (me resulta muy apropiado el ejemplo que señala el autor en referencia a las campañas anti-tabaco, en el sentido de que hace sólo cinco años nadie te miraba mal si encendías un cigarro en el Metro y hoy eso sería impensable) para acabar con la implantación, voluntaria o no, de chips de localización e información a toda la población mundial, logrando así el fin del individualismo y la construcción de un inmenso ejército de esclavos eficaces.
Para Daniel Estulin el Mundo Feliz que nos presentó Aldous Huxley está a la vuelta de la esquina.
Asusta comprobar que, después de los casi cinco años que han pasado desde que se publicó el libro, algunas de las profecías que realiza el autor se han cumplido a rajatabla. En el 2005 una crisis tan demoledora como esta en la que sobrevivimos era prácticamente inconcebible. Sin embargo Estulin la describe en todas sus etapas y con todas sus consecuencias, como si hubiera leído el guión de la película antes de que fuera rodada.
Todo esto está muy bien, pero ahora empiezan los palos.
Hay muchas cosas que me cantan.
La primera y más evidente es que el autor dice que los grandes directivos de los principales grupos editoriales del mundo pertenecen a Bilderberg… y su libro lo publica Planeta, esa editorial pequeñita cuya independencia ha sido probada en infinitas ocasiones (léase esto último con un rictus de sarcasmo).
También canta el hecho de que, mientras que todo el libro es una denuncia a la globalización y a la manipulación de los poderosos, el autor la CAGUE al final condenando la labor de las ONG´s (y eso no lo critico, pues la labor de muchas de ellas es nefasta), rechazando los movimientos ecologistas, haciendo apología del patriotismo radical, del libre tráfico de armas, de la Asociación Nacional del Rifle y de las milicias urbanas (esas pandas de chiflados de ideología neonazi que hacen entrenamiento militar para defender a la patria de amenazas invisibles). Será que mi cerebro ya ha sido lavado, secado y planchado por las fuerzas del mal, pero ni apoyaré jamás lo que me dice Estulin que he de apoyar ni me termino de creer insinuaciones como la de que en el caso Watergate Nixon fuera la víctima inocente. Será eso o será que el autor no es tan libre como dice que es y todo este libro no es más que desinformación en vena para despistarnos y que miremos hacia el lado incorrecto de la realidad.
Como ven es muy fácil encontrar conspiraciones hasta debajo de las piedras.
Lo peor de todo es que el libro es aburrido y está mal escrito. Es inconexo, reiterativo y abruma con un montón de datos estériles. Si hubiera estado mejor organizado las ideas que defiende podrían resultas más atractivas, pero así es un coñazo. Además Estulin no para de repetirnos que es un mártir voluntario por la causa de la libertad y que todos los días se juega el cuello por nosotros.
Ahora pueden sospechar que critico tanto esta obra porque este blog está patrocinado por Bilderberg…
Señor Rockefeller, si está leyendo esto que sepa que acepto donaciones.

Puntuación: 37 sobre 100



miércoles, 16 de septiembre de 2009

ESTAMPAS DE MI CIUDAD (QUINTA SERIE) - Alfonso García Muñoz


Título: Estampas de mi ciudad
Autor: Alfonso García Muñoz (Quito, Ecuador, 1906)
Año de publicación: 1981
Edición: Autoedición
Páginas: 186, Preámbulo + 23 capítulos





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"...Y este es el primero de sus méritos: la agudeza y fecundidad de su espíritu observador. Cuantos han escrito sobre costumbres quiteñas populares no han pasado de una docena de artícu­los. No han encontrado más asuntos ni han pe­netrado en todos los campos de observación. Bien es verdad que, con el cambio de costumbres y con la amplitud de la ciudad tentacular, que es Quito, se han multiplicado los objetos y los temas de estudio... ".
11.. .Su vis cómica no es menos digna de en­comio. El pueblo habla en las páginas de sus li­bros, con esa abundancia de modismos que for­man lo que tiene de llamativo el folclor. Los diálogos están tomados del natural. Si el arte los puliera, como pudiera hacerlo, perderían el encanto que tiene el habla popular. El mérito está en enlazarlos en la narración de modo que no se observe que el escritor adrede los conserva con su ingenuo primitivismo, obteniendo de ellos toda la gracia que encierran.
"... Los aficionados a la lingüística, que son muchos en América y aún en el Ecuador, encon­trarán en ESTAMPAS DE MI CIUDAD un arsenal abundante para extraer modismos, giros popula­res, ecuatorianismos, quiteñismos, que son tan apreciados y que tanto se utilizan en la compara­ción de dialectos y en la depuración del idioma de Castilla.
".. .Además de este servicio a las letras sus libros presentan otro muy valioso; en ellos que­dan estampadas dramáticamente nuestras cos­tumbres. Lo que no se encuentra en las obras de historia, serias y clásicas, se hallará en ellos...".
Nicolás Jiménez

El libro del que hoy hablaré, "Estampas de mi ciudad" de Alfonso García Muñoz, es una colección de relatos breves de carácter cómico que pretende mostrar situaciones y personajes típicos de la ciudad de Quito. De hecho la mayoría de estos relatos rinden homenaje al famoso chulla quiteño, una figura que podríamos considerar equivalente a la del pícaro de la tradición española. Este es un individuo que se dedica a buscarse la vida. Se caracteriza por una sempiterna comicidad no exente de un fondo de amargura y por un, pese a todo, rigor ético cuyas fronteras jamás traspasa. Dicho de otra forma, es un personaje de ficción que puede estar basado en un tipo social pero que, sin duda, ha sido idealizado por la literatura, el cine y la música popular. Lo mismito que el pícaro, en resumen.
Por lo que he entendido en el prólogo del libro los relatos de los que está compuesto fueron publicados en "El Comercio", diario del que Alfonso García Muñoz era colaborador. Posteriormente el mismo autor se encargó de recopilar todos sus escritos y publicarlos en Bogotá en una colección de series (la obra que estoy comentando corresponde con la quinta serie).
No he leído ninguno de los otros libros auto-publicados por el autor pero entiendo que la selección no ha sido planificada ya que no hay unidad ni relación entre las diferentes historias más allá de que estén todas ambientadas en la capital de Ecuador y que muchos de los relatos están narrados en primera persona por Evaristo, álter ego del autor. Evaristo es un pobre diablo con ínfulas intelectuales, un hombre que intenta sobrevivir con dignidad en una ciudad que quiere conservar su esencia añeja pero que está siendo transformada por obra y milagro de San Petróleo. Esta casado con Jesusa, una mujer de la calle (en el buen sentido de la expresión, si es que existe uno malo), deslenguada e impaciente pero cargada de esa sabiduría popular que se presupone a las verduleras. En algún capítulo parece que Evaristo trabaja en una oficina, en otros que se dedica a hacer chapuzas de lo que salga y en otros que hace las veces de amo de casa y es su Jesusa la que trabaja vendiendo joyas. Suele ser un personaje sobrepasado por los acontecimientos (acontecimientos que en numerosas ocasiones tienen el nombre de su mujer), a través del cual vamos conociendo mejor el corazón que late dentro de la gran ciudad. Las pinceladas pueden ser amables en unas ocasiones, trágicas en otras, pero siempre hay espacio para la ironía y los juegos de palabras. De lo que se desprende de sus opiniones es que el autor es un nostálgico del Quito en blanco y negro. Aunque intenta asimilar los cambios con humorismos siempre queda aquel regusto de que todo tiempo pasado fue mejor.
En este libro abunda la crítica social. Todos los relatos tienen si no una moraleja sí una queja, tanto a las convenciones sociales que impiden el progreso de los ciudadanos, como de las corruptelas de políticos y gobernantes, lacra endémica en ese país. Mención aparte merecen las páginas que dedica a los caciques y tenientes políticos de las provincias en el relato titulado "Caciques de aldea", uno de los más memorables del libro. También habla de las injusticias que sufren los indios, del injusto reparto de la nueva riqueza y de los pobres que malviven en su misma ciudad. García Muñoz ofrece siempre soluciones para arreglar su mundo, unas más utópicas que otras. El problema es que el tono general de la obra puede confundir al lector y no sabe si las críticas son en serio o no. Esto es algo que a mí me pasa con los cómicos ecuatorianos. Voy a poner un ejemplo que vi una vez en un vídeo del famoso humorista Carlos Michelena y que me parece que justifica mi afirmación:
Estamos en un parque y Michelena, con la cara pintada de blanco, representa su actuación rodeado por un corro de gente. El cómico se caracteriza vagamente como un preso (no recuerdo si se pone la típica camisa a rayas o un gorro), pone voz de falsete y hace su monólogo (no soy capaz de acordarme del gag, sólo sé que no me resultó muy divertido).
El público se descojona de la risa, Michelena se endereza, se quita el disfraz y, con su propia voz, dice:
-¿Les ha hecho gracia? Claro. Se nota que ninguno de ustedes ha estado en la cárcel. Pues que sepan que la vida del preso es muy dura…
Es como si un amigo te cuenta un chiste, te ríes y el amigo te echa una bronca por reírte.
Esa sensación es habitual al leer este libro. Algunas situaciones son ingeniosas pero de alguna forma García Muñoz quiere que te sientas culpable por permitir que esas situaciones ocurran.
Vale, no creo que sea incompatible el sentido del humor con la crítica social pero la verdad es que, personalmente, estoy acostumbrado a otro tipo de humor, uno políticamente incorrecto.
Otro detalle que me canta es que a menudo repite trucos, como esos finales del tipo todo fue un sueño (que se pueden justificar en el relato titulado "Soñar no cuesta nada" pero nunca en el llamado "¡Viva el carnaval!") o las apariciones del personaje del gringo, bastante repulsivo.
Lo que no se puede negar es que el retrato que hace de Quito es muy vivo. No sólo en las descripciones sino también en la forma de hablar de sus habitantes. Me refiero a los modismos que emplea y al uso de la proverbial sal quiteña.
Este es un libro recomendable para los que quieran conocer (o recuperar) una ciudad en un período muy concreto, el de la aparición del petróleo, cuando Quito se estaba transformando a pasos tímidos en la ciudad que es hoy.
Pero el que se quiera reír con estos cuentos, ya le aviso, con "Estampas de mi ciudad" no se va a partir el ojete, no.

Pûntuación: 59 sobre 100



sábado, 5 de septiembre de 2009

LÍRICO Y PROFUNDO (IÍ) - Guillermo Aguirre


Título: Lírico y profundo
Autor: Guillermo Aguirre (Argentina, 1941)
Año de publicación: 2006
Edición: LibrosEnRed E-book
Páginas: 233, Prólogo + 13 partes + Epílogo + Referencias + Acerca del autor + Editorial LibrosEnRed
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No tiene texto en contraportada
Como adelanté en el anterior artículo voy a comenzar hoy haciendo una reflexión de las mías. Para ello lo que haré será reducir la historia que conté anteriormente a su esqueleto. Veamos.
Un "aventurero" descubre, él sólo y de manera fortuita, un tesoro de cuya existencia nadie tenía conocimiento. Casualmente las características de este tesoro se ajustan con las de otro tesoro mítico venerado por una secta (una secta con mucho dinero y mucha influencia a nivel mundial, todo sea dicho). Este aventurero sólo le notifica el descubrimiento a un amigo pertenece a esa misma secta. El conocido moviliza sus contactos y la secta subvenciona una expedición, pero finalmente el aventurero no revela el lugar del tesoro.
Un año más tarde el aventurero y su amigo convencen al gobierno ecuatoriano para financiar otra expedición. De nuevo el aventurero se enfurruña cuando ya estaba dispuesto y los lleva a una entrada falsa.
Pasan los años y se organiza otra, en este caso una mega-expedición internacional que moviliza a expertos de todo el mundo de las más diversas disciplinas (incluidos murcielólogos; ¿cómo puede alguien ser murcielólogo y que no se le caiga la cara de vergüenza?), a una celebridad interplanetaria e incluso a un miembro del gobierno de la República del Ecuador. Ofrecen al aventurero fortuna y reconocimiento a cambio de que, esta vez sí, los lleve hasta la cueva correcta, pero él únicamente exige algo que sabe que no le van a conceder, el control absoluto de la expedición.
Hoy día el emplazamiento sigue siendo secreto, después de los ríos de tinta que se han escrito sobre el tema, del dineral que se ha invertido y de la cantidad de personas que se han jugado la vida por localizarlo.
Si lo contemplamos de esta forma el misterio de la Cueva de los Tayos es uno de los que tienen menos posibilidades de ser ciertos de cuantos he conocido y no son pocos). Definitivamente Moricz es un caradura que se inventó una historia inverosímil para ganar algo de dinero embaucando a una secta de crédulos. La bola de nieve fue haciéndose más grande de lo que esperaba y hubo un momento en el que no la pudo parar, así que se dedicó a tirar balones fuera y afirmar que la entrada era un secreto para que no le tildaran de estafador. Sin embargo…
Sin embargo, si me preguntan si yo creo que realmente hay un tesoro oculto en una cueva perdida de la Cordillera del Cóndor diré que sí. Ciegamente. Y estos son los motivos que me hacen creer:
Primero porque la historia es fascinante y, como ya comenté en el artículo de "El oro de los dioses", yo estoy dispuesto a creer en todo aquello que haga del mundo un lugar más mágico, más misterioso.
El segundo motivo por el que creo en la veracidad del relato del húngaro es porque todos los personajes que se han visto involucrados en él han quedado marcados de para siempre. Juan Moricz dedicó el resto de su vida a buscar tesoros perdidos en las montañas aunque esta vez en forma de yacimientos. Llegó a ser uno de los más importantes empresarios mineros de Ecuador. Por su parte, Julio Goyén Aguado, después de su primera visita a la cueva, se interesó por la espeleología. Como ya dije fundó el Centro Argentino de Espeleología y exploró grutas en todo el mundo. El ingeniero Stan Hall después de su fallida expedición de 1976 no ha dejado ni de creer ni de investigar sobre el tema. Tanto es así que hace pocos años publicó un libro donde exponía sus investigaciones y sus cálculos sobre la ubicación del acceso secreto. El propio Neil Armstrong, un hombre famoso por la parquedad y contención de sus declaraciones, llegó a afirmar que la experiencia que vivió en el interior de la tierra fue más impactante en su vida que la que vivió en su misión a la Luna. Casi nada.
La tercera razón me parece la más importante de todas, y es la labor del autor. Guillermo Aguirre destila en cada una de las líneas que escribe ríos de honestidad. Sin carambolas extrañas del azar nos expone todos los sucesos con una sencillez y una lógica tal que el lector no puede poner en duda sus palabras. Juan Moricz no revela la entrada secreta pero no porque sea un estafador si no porque no se daban las condiciones mínimas de seguridad que se deberían exigir para que un descubrimiento de esta envergadura, que podría trastocar para siempre todas las nociones que tenemos sobre el hombre y el universo, no sea pasto de huaqueros o del Museo Británico. Me pongo en su piel y yo habría hecho lo mismo.
Y esto cuando hablamos de Moricz, de quien, a fin de cuentas, podemos albergar alguna sospecha sobre su honorabilidad. Pero si el texto nos deja claro que si Julio Goyén Aguado afirma haber estado en la cámara del tesoro, Julio Goyén Aguado ha estado en la cámara del tesoro. Fin de la discusión. Y no es porque yo lo digo y punto. Animo a todo el mundo a que adquiera esta obra y se la lea. No verán en la semblanza de Goyén ni la más mínima sombra de cinismo o de hipocresía. Ni siquiera es necesario haberle conocido en persona para saber que fue un hombre honrado y consecuente con su ética como los ha habido pocos. Tengo que felicitar a Guillermo Aguirre por haber sido capaz de transmitir este carácter sin hacer que el personaje sea frío o inhumano.
Esto no ocurre solamente en este caso. Todo el libro está redactado con oficio pero sin artificios, algo completamente inusual en un autor novel (al menos no me consta que sea profesional; no he localizado ninguna otra obra suya). Es capaz de despertar el interés del lector en cada momento, pero sin utilizar trucos ni medias palabras. Lamento repetirme tanto pero un tema como este se presta para ser muy fantasioso (que se lo digan a von Däniken) y, sin embargo, se nota sinceridad en cada una de las páginas.
También como biografía es un gran obra, siempre teniendo en cuenta que está escrita por un amigo. Nunca nos pinta una faceta desagradable del personaje biografiado. Y Goyén Aguado no es un personaje, fue una persona de carne y hueso, por lo que supongo que, por muy virtuoso que fuera, alguna falla de carácter habrá tenido. Pero Aguirre ha sido sabio al escoger el tono de la obra. Julio Goyén Aguado no es un personaje público. Ni siquiera es conocido más allá del círculo que le trató en vida. Así el autor nos lo ha presentado someramente pero nos ha dado lo que realmente esperábamos de este libro: la verdad sobre el misterio de la Cueva de los Tayos. De hecho se podrían separar los capítulos biográficos de los dedicados a las expediciones en la selva y tendríamos dos libros diferentes y perfectamente legibles. Ni qué decir tiene que al integrarlos compone un libro redondo.
No digo más, que ya he alargado de sobra este artículo. Sólo me queda felicitar a don Guillermo Aguirre por lo bien que ha saldado la deuda con su amigo. Enhorabuena.
Puntuación: 92 sobre 100

viernes, 4 de septiembre de 2009

LÍRICO Y PROFUNDO (I) - Guillermo Aguirre


Título: Lírico y profundo
Autor: Guillermo Aguirre (Argentina, 1941)
Año de publicación: 2006
Edición: LibrosEnRed E-book
Páginas: 233, Prólogo + 13 partes + Epílogo + Referencias + Acerca del autor + Editorial LibrosEnRed






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No tiene texto en contraportada.
Aviso, este es el primer artículo que publico dividido en dos partes. Me he visto obligado a hacerlo así porque realmente tengo mucho que decir sobre este libro. Hace años que me siento atrapado por el tema que trata y he de decir que la lectura de "Lírico y profundo" me ha afectado hasta el punto de hacerme perder el sueño.
Hoy comentaré "Lírico y profundo", de Guillermo Aguirre, la biografía oficial y autorizada de Julio Goyén Aguado, un argentino de origen español que, entre otras cosas, se hizo mormón en un tiempo en el que nadie más lo era, investigó las raíces del pueblo vasco, fundó y presidió hasta su muerte el Centro Argentino de Espeleología, promovió la catalogación como Monumento Histórico Nacional el lugar de nacimiento del general José de San Martín, libertador del sur de la América española, consiguió bautizar a su hija en la Iglesia Juradera de la Casa de Juntas de Guernica (siendo el primer bautizo que se celebra en ese lugar en siete siglos), recuperó la figura del tenor vasco-argentino Florencio Constantino, encontró momias y restos de culturas pre-colombinas en las alturas de los Andes argentinos y falleció en un trágico accidente de tráfico.
Todo eso entre otras cosas.
Y esas otras cosas, por supuesto, se refieren a la Cueva de los Tayos. Julio Goyén Aguado ha sido una de las dos únicas personas que han estado en la cámara del tesoro (que se sepa, al menos).
Anteriormente ya me referí a este misterio que late en las selvas ecuatorianas, pero ahora lo resumiré mejor.
En el año 1965 el húngaro nacionalizado argentino Juan Moricz se encontraba en la selva de Ecuador, entre los indios colorados. Quería probar la existencia de una relación entre el idioma de estos indios con la primitiva lengua magyar. Estos indios le hablaron de una cueva perdida en el oriente custodiada por los indios shuar (los temidos jíbaros), donde, desde tiempos inmemoriales, se almacenaban artefactos pertenecientes a una civilización perdida. Moricz se internó en la cueva (en una de las entradas, que la Cueva de los Tayos es en realidad un complejo sistema de grutas en las estribaciones septentrionales de la cordillera del Cóndor) y llegó hasta la biblioteca, una sala enorme llena de estatuas de oro y de planchas de distinto metales nobles donde, a modo de libros, aparecen inscripciones en caracteres desconocidos.
Moricz quiso que este descubrimiento saliera a la luz, de manera que organizó varias expediciones. La primera de ellas implicó a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, quienes estaban especialmente receptivos en el tema (Joseph Smith, profeta e iniciador de la religión mormona, habla de un libro de oro escondido en los Andes donde se narra la historia de la humanidad desde sus albores; para más inri el ángel anunciador que le reveló las Escrituras a Smith se llamaba Moroni y la entrada a la Cueva de los Tayos está situada en la provincia ecuatoriana de Morona-Santiago). Moricz descubre que los mormones van a traicionarle y les oculta la entrada a la cámara pero sí se la muestra a su amigo y compañero en la expedición Julio Goyén.
Un año después organiza otra expedición, en este caso conjuntamente con el gobierno ecuatoriano. Moricz vuelve a desconfiar y los lleva a la entrada principal, pero no a la secreta.
Pese al fracaso de esta expedición la historia se da a conocer y llega a los oídos de Erich von Däniken, un escritor suizo que estaba muy en boga en esos tiempos gracias al éxito de sus dos best-sellers, "Recuerdos del futuro" y "Regreso a las estrellas". Von Däniken se persona en Guayaquil, ciudad donde reside Moricz, y se entrevista con él. El húngaro le relata toda su historia pero no le lleva hasta las cuevas. A raíz de esta entrevista Erich von Däniken publica "El oro de los dioses", donde tergiversa el relato de Moricz para adaptarlo a sus teorías. Este libro le hace ganar unos cuantos milloncejos más.
Gracias a von Däniken el misterio de la Cueva de los Tayos da la vuelta al mundo e interesa sobremanera a Stan Hall, un ingeniero escocés. Éste se entrevista a su vez con Juan Moricz para quedar definitivamente convencido de la veracidad de la historia. Tanto es así que en 1976 Hall se encarga de organizar una expedición multidisciplinar acaparada por la Corona Británica y presidida nada menos que por Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna. Ciertas desavenencias logísticas impidieron aprobar todas las condiciones exigidas por Moricz, de manera que el húngaro se desvinculó del proyecto cediendo su lugar a Julio Goyén Aguado. Una vez más se explorarán las grutas conocidas pero Moricz y Goyén respetarán su pacto de silencio y no revelarán la entrada secreta.
Pasaron los años y la mayor parte de los protagonistas fallecieron en circunstancias más o menos extrañas. Moricz muere en 1991 y deja a Goyén Aguado como heredero universal de toda la fortuna que ha ido labrando a lo largo de los años como empresario minero. Goyén muere en 1999 y le lega al autor, con quien comparte una amistad de cuarenta años, las pruebas sacadas de la cueva así como los planos de la cámara del tesoro y el compromiso para que éste le escribiera su biografía contando toda la verdad.
Esta es, a grandes rasgos, la epopeya de la Cueva de los Tayos, misterio al que el autor dedica la mayor parte de las páginas de este libro. Y es que, aún cuando Guillermo Aguirre nunca traiciona la intención de escribir una biografía de Julio Goyén Aguado, da la impresión de que esta sólo se muestra en los capítulos iniciales y en los finales, cuando no habla de nada relacionado con la caverna. En el grueso central el protagonista absoluto es el húngaro Juan Moricz.
En el próximo artículo haré un experimento. Voy a contar de nuevo toda la historia pero enfocándolo desde otro prisma. En cualquier caso ya voy adelantando la nota que le daré a este libro.
Puntuación: 92 sobre 100
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